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VOCABULARIO DE TÉRMINOS DE USO FRECUENTE EN RIESGOS Y DESASTRES
ALBEDO: Denominación que, derivada del verbo latino albeo (estar blanco), recibe el tanto por uno o porcentaje reflejado de la radiación luminosa incidente. El albedo depende, primordialmente, de la naturaleza de la superficie receptora, ángulo de incidencia de los rayos solares y longitud de onda de éstos. ALISIO: Su etimología procede del vocablo griego alx (mar), de manera que viento alisio significa, literalmente, viento marítimo; dicha condición se halla implícita en otras denominaciones, tales como la inglesa trade-winds, es decir, vientos del comercio, ya que eran los que impulsaban la navegación a vela hasta las costas americanas, y la alemana de passatwinde, o sea, vientos de la travesía, con el lusitanismo passata incorporado. Los alisios integran el gran flujo del este, que, por término medio, afecta una banda de 25º de latitud en cada hemisferio, más amplia durante el verano y menos en invierno. ALTAS POLARES MÓVILES: Apófisis desgajadas de las Altas Presiones Polares, a modo de “icebergs de un inlandsis”, que se desplazan en la zona de circulación general del oeste. ALTAS PRESIONES POLARES: Las altas presiones polares son centros de acción permanentes de raigambre térmica, formados sobre los casquetes polares a favor de la presencia de aire muy frío. ALTAS PRESIONES SUBTROPICALES: Las altas presiones subtropicales son piezas maestras de la circulación atmosférica general dada su condición de centros de acción dinámicos de carácter permanente. En el esquema planetario de balance energético los anticiclones subtropicales forman parte del sector a mayor latitud de la célula de Hadley que desempeña papel decisivo en el proceso de transferencia de calor de Ecuador a Polo. Se ubican en un sector de subsidencia intensa que impone sequía, cielos despejados y altas temperatruras en las latitudes señaladas. Además delimitan las grandes zonas de circulación atmosférica general, es decir, marcan la frontera entre la circulación atmosférica de rasgos tropicales y las latitudes medias y altas dominadas por los vientos del oeste. ALTURA DEL SOL: Viene dada por el ángulo de incidencia de los rayos solares con la horizontal. La altura del sol varía con la latitud, época del año y hora del día. Tras esas modificaciones se hallan el geoide, la inclinación del eje terrestre sobre el plano de la eclíptica y los movimientos de traslación y rotación, ya que estos dos últimos determinan respectivamente la sucesión de estaciones y el ciclo diario. El sol, que alcanza su cénit sobre el ecuador en los equinoccios y para cada trópico en el solsticio de verano correspondiente, tan sólo se levanta, por entonces, 23º 27´ en los polos, con noche invernal de seis meses. ANTICICLÓN: (Vid. Mapa de Tiempo) ATMÓSFERA: Término compuesto de las raíces griegas atmoV (vapor, humo) y sjaira (esfera) con el que se designa la envoltura gaseosa que rodea un planeta. La terrestre se organiza en capas, más o menos homogéneas, según comportamiento térmico, composición química y estructura electromagnética. Es una mezcla de gases, no una combinación, puesto que aquéllos no reaccionan químicamente entre sí.
BAJA OROGRAFICA: Se conoce también como depresión de sotavento, porque aparece en dicha vertiente respecto del flujo en cuyo seno nace a causa del efecto hidrodinámico del obstáculo. Según Paul Queney, dicho proceso se desarrolla cuando el flujo enfrenta un relieve de anchura no inferior a 100 km. y siempre que aquél no conduzca aire tan inestable como para dispararse en la vertical. BAJA PRESION: (Vid. Mapa de Tiempo) BAJA POLAR: Se trata de una pequeña depresión, con frecuencia muy activa, que se produce preferentemente en invierno, con un gradiente térmico mar-tierra muy acentuado. La advección, con procedencia continental, de aire ártico o polar, y de ahí el nombre, sobre una superficie marina sensiblemente menos fría, ocasiona una fuerte inestabilización de dicho flujo, tanto por calentamiento basal como a causa del caudal de energía latente que supone la transferencia al mismo de importantes cantidades de vapor de agua. La exageración del gradiente térmico estático en la vertical propicia el desarrollo de cumulonimbos, con aguaceros de gran intensidad, nevadas, granizadas y, en ocasiones, vientos a gran velocidad, que excepcionalmente superan los 200 km/h. BAJA SUBPOLAR: Depresión de origen primordialmente dinámico ubicada en latitudes subpolares y atribuida al efecto hidrodinámico del obstáculo ejercido, a gran escala, sobre el flujo general del oeste por un relieve sinóptico. Así, pues, se trata de depresiones de sotavento de gigantescas dimensiones. BAJA TÉRMICA: El calificativo alude al mecanismo, consistente en un caldeamiento intenso, que dilata el aire, reduce su densidad y provoca el ascenso; dado que la capacidad de evacuación de la divergencia que corona la depresión supera la de alimentación por la convergencia de superficie, frenada por intenso rozamiento, se produce en la vertical un vacío relativo, con descenso de presión. Estas depresiones, carentes de estructura frontal, se forman, preferentemente, durante el verano, en penínsulas e islas BAJAS PRESIONES ECUATORIALES: Resulta preferible el calificativo de intertropicales, ya que dichas áreas no tienen siempre por eje la línea equinoccial; ésta cumple ese papel en enero, pero queda atrás en el verano boreal, con máximo desplazamiento en julio, cuando las bajas presiones migran hacia el norte una decena de grados y, a veces, más. Conocidos internacionalmente como doldrums, no se trata de espacios de calma estricta, conocen una circulación horizontal muy débil, con gradientes horizontales de presión prácticamente despreciables. BALANCE ENERGÉTICO PLANETARIO: Sistema de entradas y salidas de energía calorífica, para el conjunto del planeta y en promedio anual, que resulta de la diferencia entre emisiones de radiación electromagnética de onda corta procedentes del sol y de onda larga emitida por la superficie y la atmósfera terrestre, medida en el borde exterior de la atmósfera o capa límite. BLIZZARD: Expresión originaria de los estados centrales de Estados Unidos, con la que se denomina a los temporales de viento violento y muy frío, procedente del norte o noroeste, que transportan nieve, en ocasiones levantada de un suelo previamente nevado. BORA: Viento frío y violento que afecta, sobre todo, las costas de Istria y Dalmacia, desde el Golfo de Trieste al de Medovani. Se deja sentir también en Nueva Zembla o en la costa noroccidental del Mar Negro, en Novorossiysk. Sopla en invierno con gran violencia al amanecer; son frecuentes velocidades de 60-70 km/h, si bien se registran, a veces, otras superiores a 150 Km/h. BRISAS: Las brisas son vientos de carácter horario que soplan en relación con factores térmicos que modifican los campos de presión. Se habla de brisa de mar y tierra (marinada o virazón y terral) cuando el fenómeno se producen en zonas costeras o islas, y de brisa de valle y montaña si el soplo de estos viento se produce en áreas montañosas. BUYS-BALLOT, LEY de: Desde la consideración de que el viento sopla de los sectores de más presión a los de menos y teniendo asimismo en cuenta el teorema sobre la composición de las aceleraciones de un móvil en un instante dado formulado en 1843 por el matemático francés Gustave Gaspard Coriolis: “De espaldas al viento, la presión más baja queda a la izquierda y la más alta a la derecha”; tal sucede en nuestro hemisferio y a la inversa en el austral. Conforme a la regla de Buys-Ballot, el viento se mueve en los máximos del hemisferio norte al igual que las manecillas del reloj y al contrario en los mínimos, circulando con giros inversos a los anteriores en el hemisferio austral.
CALIMA: La calima, calina o calisma es el meteoro óptico causado por la presencia de particulas en suspensión en el aire en cantidad suficiente para provocar turbidez. Hay que distinguir entre la calima sensu stricto, que resulta de una advección de polvo procedente de zonas áridas, y las situaciones atmosféricas que generan ambiente más o menos enfoscado por acumulación de partículas en suspensión, de procedencia diversa, en condiciones de subsidencia anticiclónica. CALOR ESPECIFICO: Viene dado por la cantidad de calorías requeridas para elevar 1º C la temperatura de un gramo de determinada sustancia. Por la propia definición de caloría como el calor necesario para incrementar 1º C la temperatura de un gramo de agua, el calor específico de ésta es 1. CAMBIO CLIMÁTICO: El clima es, por propia naturaleza, cambiante. Desde la formación de la Tierra hasta la actualidad los rasgos del sistema climático planetario, manifestado en unos mecanismos de circulación atmosférica que imprimen su impronta en los elementos climáticos, ha experimentado alteraciones debidas a causas naturales. La energía solar que alcanza a la atmósfera terrestre experimenta variaciones debidas a factores astronómicos, aunque las erupciones volcánicas y otros factores geográficos son también capaces de influir decisivamente. Los cambios en la inclinación del eje de rotación terrestre respecto del plano de la eclíptica, con ciclos de 41.000 años, señalados por el astrónomo serbio Milankovitch, la excentricidad de la órbita terrestre, que oscila cada 100.000 años, y la precesión o giro en peonza del eje terrestre respecto a la eclíptica o al resto de las estrellas, con períodos de 23.000 años, causan variaciones en la radiación solar incidente del hemisferio sur. En la actualidad con la expresión cambio climático se alude a la hipótesis actual de alteración del clima terrestre que defiende el origen antropogénico del incremento térmico observado a partir del decenio de los años setenta. CÉLULA DE HADLEY: En 1941 el meteorólogo sueco Carl-Gustav Rossby, miembro de la Escuela de Bergen afincado en Estados Unidos, expuso su célebre modelo tricelular de la circulación atmosférica general, conocido así por concebir aquélla, en el plano vertical, estructurada, para cada hemisferio, en las células polar, de Ferrel y de Hadley, justificando con referencia a ella el rumbo de los alisios. La célula de Hadley abarca, por término medio, el ámbito entre ecuador y máximos subtropicales, desempeñando, en opinión de muchos tratadistas, papel de primer orden en la transferencia de energía calorífica a latitudes superiores, mostrándose particularmente desarrollada y activa sobre el hemisferio en invierno. Dicha célula aparece configurada por el flujo de los alisios en superficie y del contraalisio en altitud. CENCEÑADA: Con la denominación general de cenceñada o, en algunos sectores de la Meseta septentrional española, cencellada se conoce el hidrometeoro consistente en la formación de hielo, a expensas de las gotas subfundidas, sobre los objetos envueltos por la niebla helada. Si éstos son verticales, resulta habitual la formación de láminas de hielo duro, a modo de banderas, que crecen, a veces varios decímetros, en dirección contraria y cara al viento que empuja hacia ellos la niebla helada. Se trata de un fenómeno frecuente en la alta montaña; con excelentes ejemplos, para el territorio español, en Pirineos, Sierra Nevada y Teide; la cenceñada sobre los retamares de este último compone una imagen de singular belleza. CENTROS DE ACCIÓN: Configuraciones de presión que tienen carácter de centro rector de la circulación atmosférica en los diferentes ámbitos terrestres. En puridad esta categoría queda reservada a aquellas formaciones de presión que, por su grado de permanencia y calidad de manantiales de masas de aire son, realmente, piezas básicas de la circulación atmosférica general (anticiclones subtropicales, mínimos subpolares, altas polares y bajas ecuatoriales). No obstante con esta denominación se designa a cualquier configuración isobárica con presencia más o menos prolongada en una región que determina los rasgos estacionales del tiempo. CICLOGÉNESIS: Se denomina así al proceso por el que se desarrollan depresiones o ciclones (de kuklow, arremolinarse) a favor de determinadas condiciones de temperatura (gradiente térmico vertical) y presión atmosférica (campos de presión). La ciclogénesis tiene fundamento teórico en la “teoría del desarrollo” elaborada por el meteorólogo británico R.C. Sutcliffe, en 1947, según la cual en la troposfera media (600-500 hPa) existe un nivel de “no divergencia”, por encima o por debajo del cual se producen divergencias de distinto signo. CICLON EXTRATROPICAL: Tras relacionar, con evidente acierto, parámetros climáticos básicos y sistemas nubosos, Jacob Bjerknes identificó las superficies de discontinuidad denominadas sucesivamente líneas de turbonada, de convergencia, rumbo y, definitivamente, frentes. Concibió, así, una depresión o borrasca estructurada en torno a dos superficies de discontinuidad o frentes, uno anterior cálido y otro posterior frío, acompañados de sistemas nubosos característicos y precipitaciones, y animado todo el conjunto de giro ciclónico. En suma, en su fase de madurez, el ciclón extratropical, llamado también en honor a su descubridor, ciclón noruego, fue representado, en cuanto prototipo, como una depresión más o menos circular, en cuyo centro queda el vértice o punto de unión de ambos frentes. Los contrastes de temperatura y densidad, a los cuales se concedió importancia primordial, nacían del pinzamiento de un sector cálido central entre dos fríos, uno anterior y otro posterior. CICLON TROPICAL: Un ciclón tropical es una estructura ciclónica móvil formada en el ámbito intertropical en la que se ponen en juego enormes cantidades de energía. Algunos tratadistas señalan que la energía puesta en marcha por un ciclón tropical es capaz de exportar los excedentes energéticos acumulados en latitudes tropicales y equilibrar así el balance energético en dicho ámbito. Afectan, con calendario distinto, una amplia faja de tierras y mares del ámbito intertropical. CIRCULACION ATMOSFERICA GENERAL: Los dos grandes motores de la circulación atmosférica general son la rotación terrestre y la radiación solar. A ellas, junto con la distribución de tierras y manres, se debe la organización de los grandes flujos planterarios, al igual que la presencia de los centros de acción permanentes, cuasipermanente, semipermanentes o estacionales. CLASIFICACIONES CLIMÁTICAS: La climatología regional maneja sistemas de referencia en el estudio de la diversidad de climas terrestres. Las clasificaciones climáticas difieren según criterio y escala de trabajo. Se establecen umbrales numéricos que suelen coincidir con límites de desarrollo biológico de plantas, formaciones vegetales en su conjunto o cultivos o, bien, son frecuencias estadísticas de ocurrencia de circulaciones atmosféricas características. Las propuestas elaboradas consideran el conjunto planetario como escala de trabajo, sin olvidar que la bondad de una clasificación climática depende de la versatilidad que ofrezca para adaptarse a ámbitos menores. A tenor del enfoque escogido se diferencias dos grandes grupos de clasificaciones climáticas: a) las fisionómicas que combinan parámetros climáticos, obedecen a criterios biogeográficos u optan por un enfoque de síntesis geográfica y b) las genéticas que consideran las matizaciones que imponen los hechos geográficas en la circulación atmosférica general. CLIMA: La etimología del vocablo es griega (klima) y dice relación con el verbo klinw (inclinar), aludiendo a la inclinación de los rayos solares y, con ello, a la duración del día, ya que prístinamente dicha voz posee una acepción horaria. Desde entonces acá el concepto amplió su campo semántico y evolucionó hasta dar cabida a los distintos mecanismos, procesos y fenómenos atmosféricos. Alcanzó la resonancia y difusión la propuesta por el meteorólogo austríaco Julius von Hann (1839-1921), quien, en su Manual de Climatología (1883), conceptuó el clima como el conjunto de fenómenos que caracterizan el estado medio de la atmósfera en un punto determinado de la superficie terrestre. CLIMA ECUATORIAL: Denominada, asimismo, hipertropical, tropical siempre lluvioso o clima guineano, en la clasificación geográfica de Viers, es la variedad climática propia de tierras situadas en las des de la línea equinoccial, con influencia del desplazamiento de la Convergencia Intertropical, que las atraviesa dos veces al año y de las masas de aire ecuatoriales que se generan en los dominios selváticos ecuatoriales y en los mares muy cálidos. CLIMAS TROPICALES: La denominación tropical alude al significativo cambio (del griego, troph, cambio, alteración) que sufren, en esta variedad climática, las condiciones atmosféricas a lo largo del año, y que permiten distinguir entre una estación seca y otra lluviosa. Esta modificación estacional se vincula al balanceo de la Zona de Convergencia Intertropical que organiza el ritmo pluviométrico de los climas tropicales. CLIMAS TEMPLADOS: Son aquellos que conocen la sucesión de rasgos meteorológicos propios de las distintas estaciones del año. La denominación de templados, alusiva a la bondad térmica, no resulta del todo idónea, puesto que esta templanza sólo conviene a los climas de influencia marítima. En latitudes medias se reparte gran variedad de climas desde los de invierno rigurosamente frío del dominio siberiano o yakuto a los mediterráneos de inviernos suaves y veranos muy cálidos. La clasificación algebráica de Köppen matiza entre climas templados sensu stricto, en los que ninguna media mensual baja de -3º C y climas templado fríos en los que algún mes desciende de dicho umbral. CLIMA MEDITERRÁNEO: Clima templado, representado en los paises ribereños del mar Mediterráneo, de donde toma su nombre, caracterizado por la sequía estival, parquedad general de precipitaciones anuales y benignidad térmica. El mediterráneo, por ubicación, es un clima de transición entre el ámbito subtropical-desértico y el dominio de climas templados donde, con matizaciones, estas se presentan con abundancia y regularidad. Es un ámbito de teórico equilibrio calorífico y, justamente por ello, es acreedor de constantes transferencias energéticas entre trópico y latitudes polares, que se plasman en el juego alternativo de dominio de la subsidencia subtropical y de advecciones de masas de aire polares o árticas, en el seno de la circulación general del oeste. Pluviométricamente el clima mediterráneo es un dominio de contrastes en el que, bajo el común denominador de la escasez, se presentan sectores realmente semiáridos con totales anuales que no alcanzan 150 mm. y áreas imbríferas que, a favor de la altitud y disposición de los relieves, regiatran máximos de cuantía próxima a la de climas oceánicos de tipo noruego (casi 5 m. en el observatorio montenegrino de Boka Kotorska). CLIMAS DE LATITUDES POLARES: Las tierras insertas o próximas a los círculos polares disfrutan de unos rasgos climáticos caracterizados por la ausencia de verano meteorológica y la existencia más o menos prolongada de nieve y hielo a lo largo del año. La delimitación de los climas polares resulta problemática puesto que la isoterma de 10º C para el mes más cálido propuesta por Köppen no deja de ser una umbral biogeográfico de transición entre la taiga y la tundra, si bien bajo ese límite se encierran regiones con temperaturas medias anuales superiores a las de muchos observatorios de clima templado frío que cuentan entre sus promedios mensuales con, al menos, uno superior a 10º C. A fin de evitar esta contradicción Trewartha propuso que la media anual, en todos ellos, no excediese de 0º C, lo que según este autor vendría a coincidir con la existencia de suelo helado (permafrost), cuestión, sin embargo, no exenta de matizaciones. CLIMAS DESÉRTICOS: Con esta denominación se identifican una variedad de climas caracterizados paisajísticamente por la aridez. Son los climas secos, caracterizados en la notación de Köppen, por la mayúscula B que se acompaña de las letras S ó W en función de la mayor escasez de precipitaciones. Estas condiciones se vinculan a la existencia de condiciones atmosféricas de subsidencia, de origen diverso. Por su desarrollo territorial, la más destacada es la subsidencia de origen dinámico relacionada con la presencia de altas presiones subtropicales, responsables de la formación del rosario de desiertos que rodea cada hemisferio hacia los 30º de latitud. A este mecanismo se vinculan los climas saharianos, senegaleses y sirios o de transición al dominio mediterráneo. Las subsidencias de origen térmico se vinculan al contacto de aire con masas de agua frías por la existencia de corrientes marinas frías y dan lugar a la formación de los desiertos brumosos costeros chileno-peruano y de Namib. CLIMA URBANO: El clima urbano es un clima local caracterizado por las diferencias que se registran en los valores de las variables atmosféricas en el interior de la ciudad, que supone contrastes significativos entre aquélla y el área rural periférica. El rasgo más característico de la influencia de la ciudad en el clima es la formación de “islas térmicas” cuyo exponente más representativo es la “isla de calor”, termino acuñado, en 1958, por Gordon Manley para designar al área urbana con temperaturas nocturnas elevadas respecto a su entorno a causa del aumento de calor artificial de origen antropogénico. CLIMATOLOGÍA: Conoce distintas definiciones. La más sencilla y posiblemente menos cuestionable sea la conceptuación de la misma como ciencia que estudia los climas en sus vertientes básica y aplicada. Una primera gran subdivisión, que en décadas pasadas ha sido contraposición, se establece entre Climatología analítica y Climatología sintética. La primera, motejada por sus detractores de “tradicional”, “separativa” o de las “medias”, disocia, para su examen, los elementos climáticos que en la atmósfera son interactivos o interdependientes, para luego combinar los resultados del análisis. La Climatología adjetivada sintética, procura la visión integradora y conjunta de los diversos mecanismos y elementos climáticos. COLLADO: (vid. Mapa de Tiempo) CONJUNTO CONVECTIVO DE MESOSCALA: Un conjunto convectivo de mesoscala es una formación nubosa de grandes dimensiones (trascienden el estado de cúmulo) que se origina en condiciones atmosféricas de intensa baroclinia, con alto grado de organización interna, dentro de la mesoscala, que les hace evolucionar con ciclo de vida propio, pudiendo, incluso, interaccionar con el entorno sinóptico y modificarlo. La superación del estado de "cúmulo" aislado y la adquisición de dimensiones de mesoscala se consigue por la coalescencia sucesiva de núcleos convectivos de menor tamaño que convergen en un conjunto mayor a favor de determinadas condiciones sinópticas. El resultado final, identificable en las imágenes infrarrojas del Meteosat, es la aparición de áreas de ingente condensación, de tonalidad muy oscura, debido a la intensa liberación de calor latente en el marco de activas condiciones atmosféricas nubígenas. La enrome energía acumulada convierte a estos conjuntos nubosos de mesoscala en una de las mayores fuentes generadoras de rayos del sistema atmosférico planetario. CORIOLIS, FUERZA DE (llamada también fuerza geostrófica o fuerza desviadora de la Tierra): no se trata de un fuerza real, sino ficticia o aparente, que se introduce para justificar las consecuencias del torbellino absoluto, cuya existencia evidenciaría, unos años después, en 1851, León Foucault, con su célebre experimento, basado en la invariabilidad del plano de oscilación del péndulo. Coloquialmente se dice que la Fuerza de Coriolis desvía los móviles hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur. Dicha oposición no es sino consecuencia del torbellino absoluto, cuyo sentido de giro es contrario al de las manecillas del reloj en el hemisferio septentrional y conforme con él en el meridional. Todo lo relativo a la superficie terrestre se ve solidariamente afectado por dicho giro, sean coordenadas geográficas o isolíneas climáticas. Viene dada por la fórmula AC=2V v sen a, siendo V la velocidad el móvil, v la velocidad angular de la Tierra y a la latitud considerada. El torbellino absoluto y, con él, la Aceleración y Fuerza de Coriolis son inexistentes, con valor cero, en el ecuador. Por el contrario, la velocidad del torbellino absoluto es máxima en los polos, donde coincide con la angular del planeta; en función de ello, y a igualdad de otras condiciones, la Aceleración y Fuerza de Coriolis resultan asimismo máximas a 90º de latitud. CORRIENTE EN CHORRO: Las corrientes en chorro son piezas básicas de la circulación atmosférica planetaria, en particular, de latitudes medias y altas. La Organización Meteorológica Mundial las define como “una corriente fuerte y estrecha, concentrada a lo largo de un eje cuasihorizontal en la alta troposfera o en la estratosfera, caracterizada por fuertes gradientes verticales y laterales en la velocidad del viento y uno o más máximos de velocidad”. Una corriente en chorro tiene una longitud de varios miles de kilómetros, una anchura de cientos de kilómetros y un espesor de varios kilómetros. El gradiente vertical en la velocidad del viento es del orden de 5-10 m/s. por kilómetro y el lateral de 5 m/s por 100 km. La corriente en chorro se presenta centrada sobre una línea de máxima velocidad de viento, al menos 100 km/h en su eje, que supera, con frecuencia, los 300 Km/h. CORRIENTES MARINAS: Circuitos de flujo oceánico que transportan masa, energía y sustancias químicas y nutritivas a gran distancia. Su origen se relaciona con la existencia de dos tipos de fuerzas, las primarias, que impulsan las aguas vinculadas a los sistemas de presión y vientos y el juego combinado de temperaturas y salinidad, y las secundarias, que modifican la velocidad y dirección del movimientos de las corrientes, entre las que sobresale la fuerza desviadora de Coriolis. CURVA DE ESTADO: Para el conocimiento de las condiciones de estabilidad o inestabilidad atmosféricas resultan indispensables los datos térmicos que, aportados por el radiosondeo, permiten trazar la denominada curva de estado; ésta evidencia los gradientes térmicos estáticos en la vertical o gradientes reales existentes, de capital interés para valorar aquéllas. Las curvas de estado presentan, como anomalías primordiales, inversiones térmicas y exageraciones de gradiente real; las primeras favorecen la estabilidad mientras las segundas propician la inestabilidad.
DEPRESIÓN: (Vid. Mapa de Tiempo) DORSAL: (Vid. Mapa de Tiempo)
EFECTO FOEHN: Se llama así al fenómeno que provoca aumento de temperatura y disminución de la humedad relativa en el viento que atraviesa accidentes montañosos de entidad. Este proceso causa acusadas disimetrías pluviométricas entre las laderas de barlovento y sotavento. EFECTO INVERNADERO: En el análisis del balance energético planetario (vid.) se ha señalado la importacia que tiene el flujo de energía en forma de onda larga que recibe la superficie terrestre procedente de la troposfera por efecto de la radiación efectuada por las nubes que, a dichos efectos, actúan como cuerpos negros y por gases absorbentes como el vapor de agua y dióxido de carbono, entre otros. De no existir las nubes y estos gases de efecto invernadero la temperatura efectiva a la que el sistema Tierra-atmósfera se encuentra en equilibrio de radiación sería de -18º C en vez de los +15º C actuales. Esta diferencia es el denominado “efecto invernadero natural”, que hace habitable nuestro planeta a semejanza del confort térmico que registran las plantas en un invernadero. Cuestión distinta es el aumento de este efecto invernadero natural por efecto de la emisión antropógena de determinados gases, proceso en el que se apoya la hipótesis actual de cambio climático. ENSO: Las siglas ENSO, hacen referencia al fenómeno que tiene lugar por conjunción, algunos años, del episodio marítimo de “El Niño” y una fase negativa de la Oscilación Sur (Southern Oscillation) en el Pacifico Meridional. Es necesario precisar que “El Niño”, como suceso marítimo, es un hecho que ocurre, cada año, frente a las costas pacíficas de Perú, conocido desde hace siglos por los pescadores de dicho ámbito que lo identifican con la aparición, en fechas navideñas (de ahí el nombre de “El Niño”, en honor al Niño Dios), de aguas cálidas mar adentro en un sector recorrido por la corriente fría de Humboldt o del Perú, rica en nutrientes que alimentan el fitoplancton y favorece la presencia de ricas pesquerías de anchoveta. La llegada de estas aguas cálidas en Navidad empobrece el contenido de nutrientes causando la caída de la actividad pesquera. Este calentamiento no trasciende el norte de Perú y hacia marzo-abril (Semana Santa, siguiendo el calendario religioso) vuelven las aguas frías a ocupar la superficie marina. No obstante, algunos años “El Niño” viene con intensidad redoblada rebasando los límites espacio-temporales señalados, de manera que las aguas cálidas ocupan un amplio sector del Pacífico Ecuatorial y permanecen en ese estado un año o más. Entonces se registran temperaturas superiores a las habituales, lluvias intensas e inundaciones, es decir, un acusado cambio ambiental, con repercusiones muy negativas para la cadena trófica generada a expensas de la corriente de Humboldt, al originar ingente mortandad de plancton, graves perjuicios a las pesquerías y gran mortandad de aves acuáticas. ESCARCHA: Cuando el rocío se produce a temperaturas inferiores a 0º C se hiela, dando lugar a la escarcha, rosada o helada blanca, tan llamativa sobre las plantas, donde acaba por helarse su propia transpiración. Con registros térmicos por bajo de –10º C la helada blanca se produce por la transformación directa del vapor de agua en hielo, mediante la denominada, impropiamente en este caso, sublimación, sin que medie el proceso de condensación. ESTABILIDAD ATMOSFÉRICA: La situaciones de estabilidad atmosférica obedecen a factores dinámicos o condicionamientos térmicos, que pueden actuar asimismo conjuntamente. La subsidencia, que se traduce en estabilidad atmosférica, puede tener causas dinámicas o térmicas. ETESIOS: El etesio o eteciano es un viento fresco y seco del norte que sopla en el Mediterráneo oriental, especialmente en el mar Egeo, durante el verano, entre mayo y septiembre. Rasgos principales de estos vientos son su dirección constante y velocidad persistente; su soplo está en relación con la presencia cuasipermanente de bajas presiones en el norte de Africa, debido al intenso caldeamiento en esta época del año. EVAPORACIÓN: Vaporización de un líquido sin ebullición. Este proceso reviste singular trascendencia climática sobre los océanos, transfiriendo a la atmósfera cantidades ingentes de vapor de agua, es decir, el agua y la energía latente sustraída al líquido evaporante. A favor de la evaporación juegan aire seco a elevada temperatura, agua más cálida que aquél, viento y presión atmosférica baja. EVAPOTRANSPIRACIÓN: Transferencia de vapor de agua a la atmósfera por una superficie con vegetación, como resultado de la acción conjunta de evaporación directa y transpiración de las plantas.
FOEHN: El foehn o föhn, es un viento de componente meridional que afecta los Alpes suizos y austríacos, y que, al trasponerlos, se convierte en un viento catabático que desciende más seco y cálido que comenzó el ascenso. Adquiere su nombre de la localidad austríaca situada en la vertiente septentrional de los Alpes de Seetaler y proviene del vocablo latino favonius (ligero y tibio). FRENTE: La aportación más señera y valiosa de la Escuela de Bergen a la ciencia meteorológica es la descripción y representación de la imagen del ciclón extratropical o noruego, realizada por Jacob Bjerknes en 1919. Tras relacionar, certeramente, parámetros climáticos básicos y sistemas nubosos, dicho investigador llegó a la conclusión de que dos superficies de discontinuidad, es decir, un frente cálido anterior y un frente frío posterior estructuraban la borrasca. En efecto, las referidas superficies de discontinuidad llamadas, sucesivamente, líneas de turbonada, de convergencia o rumbo, acabaron por recibir la denominación de frentes, como resonancia y recuerdo de la guerra de trincheras que había caracterizado el primer conflicto mundial. FRENTE POLAR: Concepto enunciado por Jacob Bjerknes y Halvor Solberg en 1920, surgido en la búsqueda del origen y evolución de la borrasca hasta alcanzar su fase de madurez, así como los estadios posteriores. Los meteorólogos noruegos observaron la aparición de una nueva borrasca sobre el frente frío de la precedente, y ello les sugirió la idea del Frente Polar, al suponer que los frentes cálido y frío del ciclón extratropical no eran sino segmentos de una discontinuidad principal, entre el aire polar y tropical, el denominado Frente Polar, cuya inestabilidad, a través de sucesivas ondulaciones, daría nacimiento a las familias de borrascas.
GOTA FRIA (kaltluftropfen): Depresión marcada, inexistente en superficie y sólo perceptible en los niveles superiores. Los rasgos esenciales de una “gota fría” son los siguientes: 1.Existencia, al menos, de una isohipsa cerrada en la topografía absoluta de 500 hPa. 2. El aire a menos temperatura viene a coincidir con el núcleo de la depresión en altitud. 3. No es requisito que el análisis en superficie muestre una situación anticiclónica, y tampoco ha de considerarse excepcional que, en el suelo, acabe apareciendo una baja, reflejo de la existente en los niveles superiores; en cambio, sí ha de suceder que la depresión en superficie resulte poco profunda y la circulación ciclónica débil. 4. Hay quien, como Llasat, exige la presencia de una isohipsa relativa cerrada en el espesor de 500/1.000 hPa. La aparición de la “gota fría” resulta del reemplazo de la circulación zonal por una más o menos meridiana, con clara tendencia a desembocar en situaciones de fragmentación o bloqueo, que responden a dos tipos: “el de ondulación o en omega”, que resulta de la coalescencia de crestas anticiclónicas por un proceso repetido de estrangulamiento de vaguadas, que acaba por generar una gran construcción anticiclónica, reflejada en superficie por la presencia de un gran anticiclón de bloqueo que dificulta la circulación del oeste; la otra modalidad de bloqueo, con aparición de “gota fría” o baja desprendida en altitud es la denominada “en rombo” , dipolo o con bifurcación de la corriente en chorro. GRADIENTE: Se entiende por gradiente la diferencia entre los registros de un elemento climático a la distancia espacial establecida. Sin que falten otros, los gradientes climáticos más usuales y difundidos atañen a presión atmosférica y temperatura. El gradiente horizontal de presión viene dado como la diferencia de presión por grado de meridiano o segmento de sesenta millas marinas, distancia medida sobre la perpendicular a las porciones infinitesimales de dos isobaras consecutivas, que, a dicho efecto, se consideran rectilíneas; se expresa, habitualmente, en mb. o hPa./111 Km. Existe también el llamado gradiente barométrico de altura, que mide los metros de ascenso hasta que la presión atmosférica se reduce 1 mm. Hg, es decir, 1,3 mb. o hPa. El gradiente horizontal de temperatura, particularmente importante para evaluar el desfase de aquélla entre tierras y mares, por la inercia térmica de las aguas marinas. Para el plano o vertical se manejan los conceptos de gradiente de estado medio, gradiente real, gradiente adiabático y gradiente pseudoadiabático.
HELADA: Situación atmosférica que provoca descenso de temperaturas a valores próximos o inferiores al punto de congelación del agua. Las heladas se producen, a favor de continentalización, en jornadas de frío nocturno a favor de una intensa pérdida de calor por irradiación, en días invernales con potente anticiclón con génesis de escarcha. Se manifiesta por la génesis de escarcha. HUMEDAD ATMOSFÉRICA: El vapor de agua es incoloro y su densidad 5,8 veces superior a la del aire. Incorporado a la masa atmosférica por los procesos de evaporación y transpiración, el vapor de agua forma parte de la masa atmosférica con porcentajes superiores a 0 e inferiores a 5. Su presencia posee singular trascendencia meteorológica, y no solo porque a sus expensas se generan los distintos hidrometeoros, sino debido también a su excepcional protagonismo como regulador térmico, a causa de su extraordinaria capacidad tanto para absorber la radiación solar como para retener la reenviada por la superficie terrestre. Dicha función reducida al mínimo, por su ínfima presencia, en determinados desiertos subtropicales (Sahara, Arizona, entre otros), ocasiona temperaturas elevadísimas durante el día e intensos enfriamientos nocturnos, con brutales oscilaciones térmicas diarias, que exceden el medio centenar de grados centígrados. Por todo ello, la medida y estudio del vapor de agua reviste el mayor interés. Para dicho objetivo se emplean una serie de instrumentos (higrómetros, higrógrafos, termohigrógrafos, evaporímetros, psicrómetros) y manejan un conjunto de conceptos, tales como humedad absoluta, humedad específica, relación o proporción de mezcla, presión de vapor, humedad relativa, curva de saturación y punto de rocío.
INESTABILIDAD ATMOSFÉRICA: Situaciones originadas por mecanismos dinámicos o condicionamientos térmicos, en ocasiones combinados. INSOLACIÓN: A despecho de las elevadísimas temperaturas que reinan en el interior de la Tierra, la contribución geotérmica a la temperatura del aire, dado que el roquedo es un pésimo conductor, resulta desdeñable. La gran fuente de energía calorífica es el sol. Y en relación con ello se maneja el concepto, a todas luces impropio, de constante solar, considerando como tal la radiación solar recibida en el límite de la atmósfera terrestre, a la distancia media entre el sol y la tierra, por una superficie perpendicular a los rayos solares (capa límite), cifrando aquélla en 2 Ly/min., es decir, 2 cal/cm2/min. Ni que decir tiene que la constante solar es inexistente, por cuanto la radiación solar antes de penetrar la atmósfera terrestre queda supeditada a la propia actividad solar y a la propia excentricidad de la órbita terrestre en torno al sol. Teóricamente, todos los puntos de la superficie terrestre cuentan con igual número de horas de sol (4.380 horas anuales), tanto en el ecuador (365 * 12) como en los polos (365/2 * 24). La realidad es bien distinta, con el condicionante de la nubosidad en primer término. A la hora de explicar los fuertes contrastes en las aportaciones de energía calorífica han de tenerse muy en cuenta, la cantidad de radiación por unidad de superficie y las pérdidas registradas al atravesar la masa atmosférica. INUNDACIÓN: Desbordamiento de un curso fluvial motivado por el desarrollo de precipitaciones intensas, fusión rápida de nieve o rotura de embalses, por causa diversa. Las inundaciones de origen natural deben su génesis a lluvias abundantes originadas por ciclones tropicales, precipitaciones monzónicas o tormentas convectivas en el ámbito intertropical y a temporales de lluvia, de origen diverso, en latitudes medias. INVERSIÓN TÉRMICA: Implica una alteración de la curva de estado, consistente en que aparece aire a más temperatura que el infrayacente, invirtiendo la secuencia normal de ésta con el ascenso. Son varias las modalidades y causas de las inversiones térmicas. ISOLINEAS: La cartografía de elementos meteorológicos y climáticos se sirve, como instrumento básico, de distintas isolíneas, construidas todas ellas a intervalos fijos. La más antigua es la isoterma.
LLUVIA DE BARRO: Conocidas también como lluvia “de fango”, lluvias “de polvo” (“dust rain”, en inglés) o lluvias “de sangre”, es un hidrometeoro peculiar formado por gotas de aguas condensadas en arenas y limos que actúan de núcleo de condensación del vapor de agua; evaporada el agua de las gotas, los núcleos de arena o limo tapiza las superficies con una fina capa de tonalidad ocre o rojiza, muy llamativa en los parabrisas de los automóviles de color oscuro.
MAESTRAL: Denominado asimismo mestral, mistral, minstral o maestro (del latín, magistralis), se trata del viento del noroeste, frío y seco, que sopla, preferentemente en invierno, con cielo despejado, y afecta, sobre todo, el Golfo de León y el área septentrional del archipiélago balear. Con frecuencia alcanza velocidades de 80-100 km/h. y , en ocasiones, las duplica generando mar arbolada o de gravísimo peligro. Dichas velocidades resultan desproporcionadas a los gradientes horizontales de presión imperantes, y son posibles por la intervención de otros mecanismos. Procede de la acumulación de aire frío y denso en las cuencas de los Alpes o montes Cevennes o de la presencia de altas presiones en el noroeste de Europa. MAPA DE TIEMPO: Fuente de trabajo básica para la
climatología y, en particular, de su rama sinóptica es la
cartografía de los sistemas de presión a diferente altitud.
El término sinóptico, del griego sun~oyiV, significa "visión
general o comprensiva"; y, en efecto, los mapas de tiempo ofrecen
una visión global de los aspectos meteorológicos que caracterizan
el tiempo atmosférico en un territorio. Las primeras cartografías
meteorológicas se elaboraron en los primeros decenios siglo XIX
por Brandes (1820), Redfield (1825), Henry (1849) y Le Verrier (1854),
pero será en la segunda mitad de dicho siglo cuando la edición
regular de mapas del tiempo (boletines diarios) alcance difusión
merced a la publicación de boletines a cargo de las instituciones
meteorológicas nacionales y su inclusión en algunos períodicos
de prestigio. En Francia el Boletín meteorológico internacional
del Observatorio de París incluiría, desde 1863, la edición
de una carta de isobaras en Europa. A esta iniciativa se sumaron otros
países, entre ellos España en 1893. MARASMO (vid. Mapa de Tiempo) MASAS DE AIRE: Expresión acuñada en los años veinte en el seno de la Escuela de Meteorología de Bergen para designar a una porción o volumen de aire que ocupa un territorio extenso, con gran homogeneidad en sus rasgos térmicos e higrométricos en origen y capacidad para modificar los caracteres del tiempo atmosférico de las regiones que interesa. METEOROLOGÍA: En su acepción más sencilla e inmediata, Meteorología es la ciencia que trata de los meteoros, vocablo éste de etimología griega (metewroV) que significa, literalmente, alto o elevado en el aire. METEOROS ELÉCTRICOS y ÓPTICOS: En la atmósfera tienen lugar una serie de fenómenos vinculados a la energía eléctrica, de signo distinto, que se genera entre tierra y nubes de desarrollo o en el interior de éstas; y, asimismo, producidos por fenómenos de reflexión, refracción y difracción debidos a la interposición de partículas, de naturaleza diversa, en la trayectoria de los rayos solares. Entre los meteoros eléctricos el más destacado es el rayo (del lat. radius, rayo de luz) o chispa eléctrica producida por la descarga que tiene lugar entre dos nubes o entre nube y Tierra. El trueno o ruido del rayo. Dado que la velocidad de propagación del sonido es de 340 m/s, frente a la de la luz, 300.000 Km/s, el trueno se percibe con posterioridad al destello luminoso del relámpago. Entre los fenómenos ópticos sobresale el arco iris o arco de San Martín, consistente en la aparición de un semicírculo luminoso, de grandes dimensiones, en el que están representados todos los colores del espectro visible. El nombre hace alusión a Iris, mensajera de los dioses en la mitología griega, que se representaba vestida con un chal de siete colores. El fenómeno se observa cuando llueve en la parte del cielo opuesta al Sol, frente al observador, cumpliéndose siempre que el centro del arco, el ojo del observador y el Sol se encuentran alineados. El halo (del. gr. hlioV, sol. HlioV, dios del Sol) es un círculo luminoso que rodea al Sol o la Luna, por lo general blanquecino, debido a la refracción de los rayos de luz a través de los cristalitos de hielo de cirros y cirrostratos. Fenómeno óptico es el espejismo (del lat. speculum, espejo) o ilusión debida a la refracción de los rayos luminosos en la atmósfera. MODELOS DE CIRCULACIÓN: No es posible aludir aquí
a los numerosos modelos de circulación formulados desde que, más
de trescientos años atrás, el famoso astrónomo inglés
Edmond Halley publicara, en 1688, su célebre mapa de vientos a
escala mundial, acompañado de una serie de consideraciones acerca
de las calmas ecuatoriales, monzones y chimenea ecuatorial. Así,
pues, nos referiremos a los más difundidos. En 1735, George Hadley
incluía en su Philosophical Transactions un esquema de circulación
atmosférica general, a tenor del cual los vientos circulaban de
norte a sur en el hemisferio septentrional, haciéndolo para el
austral en sentido contrario; la desviación hacia el oeste de los
alisios sería debida a la diferencia latitudinal de velocidad líneal
de la rotación terrestre, máxima en el ecuador, de manera
que los vientos dirigidos hacia el mismo quedarían retrasados,
originando un flujo de sentido contrario al de aquélla. Un siglo
después, en 1836, Heinrich Dove cuestiona el modelo de Hadley y
propone otro alternativo, cuya justificación radica en un mecanismo
de constrastes térmicos entre polos y ecuador, de esta naturaleza
sería asimismo la periodicidad estacional de los monzones, concebido
como un gigantesco sistema de brisas. Similares son las conclusiones a
que llega, en su Physical Geography of the sea and its Meteorology (1855),
el marino y oceanógrafo estadounidense Matthew Maury. De ambos
discrepa William Ferrel, quien, el año 1856, enuncia su divulgada
ley de que, a causa de la rotación terrestre, cualquier cuerpo
que se mueva libremente es desplazado hacia la derecha en el hemisferio
norte y a la izquierda en el austral; sería, por tanto, la fuerza
desviadora de la Tierra la que marcaría los rumbos de ambos alisios. MONZONES: Monzón, significa en árabe (mausim)
“estación”, y con este término los navegantes
del Indico aludían a la gigantesca inversión de vientos
que, con carácter estacional, tiene lugar en dicho océano,
base para la navegación entre las costas de Africa y la India:
en verano rumbo hacia el noreste (monzón de verano o monzón
de las lluvias) y en invierno hacia el suroeste (monzón de invierno
o monzón seco). El trabajo clásico de Chromow sobre el monzón
(1950), identificaba como áreas monzónicas aquellas en las
que la dirección del viento en superficie experimenta un cambio
de rumbo de, al menos, 120º en el transcurso de las estaciones del
año. Así, se habla de circulaciones monzónicas para
el sur y sudeste de Asia, sur del archipielago nipón, entorno del
Golfo de Guinea y norte de Australia.
NIEBLA: Hidrometeoro en superficie o a escasa altura que, integrado por multitud de gotillas de ínfimo tamaño, reduce la visibilidad a un kilómetro. Con este denominador común, los bancos de niebla ofrecen, no obstante, diversidad de espesor, intensidad y persistencia, así como en sus causas. Una clasificación sumaria de éstas diferencia nieblas de radiación, advección y frontales. NIEVE: Precipitación sólida, formada por cristales de simetría hexagonal. Premisa indispensable de la misma es que las gotillas sobrefundidas, merced a la presencia de abundantes núcleos de congelación, entren en fase de hielo y que los isoceros queden muy bajos, para que la nieve no funda en su caída; si la temperatura es superior a 0º C, la nieve no cuaja en el suelo. NORTE: El norte o norther es un viento regional frío que sopla, durante el invierno, en el Golfo de México, cuando tienen lugar invasiones de aire polar continental procedente de las tierras septentrionales de Estados Unidos y Canadá. NUBES: La aparición de nubes supone la transformación
en agua o hielo de vapor de agua; hay, en efecto, nubes de agua líquida,
de hielo y también de carácter mixto. Esta diversidad de
estados se corresponde con la de sus procesos causantes, es decir, condensación,
sublimación y congelación.
OLA DE CALOR: Tipo de tiempo caracterizado por la súbita
elevación de los registros térmicos, que tornan extremos
en las máximas. Aunque la expresión ha hecho fortuna entre
el gran público, resulta más apropiado el término
advecciones de aire cálido, o golpes de calor, alusivas a la causa
genética que las origina y la corta duración que suelen
tener. Golpes de calor tienen por causa la llegada de aire tropical y,
en puridad, de la masa de aire tropical continental a latitudes superiores
a las de su manantial y aunque se desarrollan, preferentemente en verano,
estación en la que los valores de temperatura máxima se
disparan, en latitudes medias, por encima de los 30º, alcanzan e,
incluso, rebasan los 40º C, advecciones de aire tropical pueden causar
elevación súbita de registros térmicos en cualquier
época del año. ONDAS DE ROSSBY: A finales de los años treinta del siglo veinte, el meteorólogo sueco, afincado en los Estados Unidos, Carl-Gustaf Rossby señaló la existencia de unos patrones de movimiento en la circulación atmosférica de altitud en la zona de circulación del oeste, que denominó “ondas largas” u “ondas de Rossby”, confirmadas, con posterioridad, por las observaciones aerológicas y los experimentos hidrodinámicos realizados con un disco giratorio calentado en sus bordes por Fultz, en 1949. Se trata de un patrón de comportamiento de la circulación del oeste, cuyo funcionamiento depende del valor del índice zonal (o número de Rossby) de dichas corrientes. El comportamiento de las ondas de Rossby es decisivo para la circulación de altitud en latitudes medias y altas; y lo que es más importante, hoy se sabe que la localización y amplitud de determinadas configuraciones de superficie, en latitudes medias y altas, están regidas por las ondas de Rossby. ONDAS DEL ESTE: En el seno del flujo de los alisios se desarrollan, en determinadas condiciones atmosféricas, perturbaciones que, apenas perceptibles en los análisis de superficie, adoptan la forma de vaguadas abiertas al ecuador, de escasa amplitud, y se acompañan de tiempo lluvioso. Se trata de ondas formadas sobre las superficies oceánicas (Atlántico, Pacífico e Indico) que se desplazan de este a oeste (de ahí su nombre), con velocidad media de 20 Km/h. y unas dimensiones de hasta 500 Km de longitud. Su origen se relaciona con modificaciones momentáneas de velocidad y dirección que tienen lugar en el seno de los vientos alisios que circulan por el sector a menor latitud (10-15º) de las altas subtropicales, donde la intensidad de la subsidencia es menor. ONDAS DEL OESTE: Las ondas del oeste (westerly-waves) son perturbaciones atmosféricas que afectan el ámbito intertropical y provocan mal tiempo con aguaceros copiosos. Se originan por instalación de una vaguada de aire frío en niveles superiores, que se propagan de oeste a este, de ahí su nombre; ello origina fuerte inestabilidad atmosférica, acusada exageración de gradiente térmico estático en la vertical y la presencia adicional de un mecanismo de divergencia por difluencia en altitud. ORGANIZACIÓN METEOROLOGICA MUNDIAL: Organismo intergubernamental que, en el seno de la ONU, está encargado de potenciar y difundir la investigación y conocimientos del estado y comportamiento de la atmósfera y el clima terrestre. OZONO: Variedad alotrópica del oxígeno, de fórmula O3, que forma parte del aire. En cantidad suficiente, poseé color azul, fuerte olor, poder oxidante muy superior al del oxígeno y una gran capacidad de absorción de la radiación ultravioleta. OZONÓSFERA: Subcapa de la estratosfera, extendida entre 15 y 40 Km. de altitud, que encierra el 90% del ozono atmosférico, con concentración máxima hacia 30-40 kilómetros. Merced a la capacidad del ozono para absorber la radiación ultravioleta, la ozonosfera constituye un filtro protector de la vida sobre la Tierra, que de otro modo no sería posible por la enorme potencia actínica de dichos rayos.
PANTANO BAROMÉTRICO (Vid. Mapa de Tiempo) PRECIPITACIÓN: La precipitación (de latín praecipito, precipitar, hacer caer) es el hidrometeoro formado por partículas de agua, en estado líquido o sólido, que, cristalizadas, caen desde una formación nubosa y alcanzan el suelo. Suele establecerse una distinción entre precipitación vertical y precipitación oculta, impropiamente denominada, horizontal constituida por el agua condensada en nieblas, neblinas, rocíos o escarchas que se deposita sobre una superficie sin que medie caída desde una nube. El ejemplo prototípico son las precipitaciones ocultas aportadas por los cocimbos, camanchacas y cacimbos vinculados a la presencia de las corrientes marinas frías de Humboldt y Benguela. PREDICCION METEOROLÓGICA: Sin desconocer precedentes
sumamante valiosos e indispensables, el nacimiento y organización
de la predicción meteorológica son referibles a la segunda
mitad del siglo XIX. En apretada síntesis, hitos muy notorios son
los siguientes: la tempestad de 11 de noviembre de 1854, que, al desbaratar
una flota combinada anglo-franco-turca y piamontesa que operaba contra
los rusos en la Guerra de Crimea, llevó al Estado Mayor Conjunto
a plantear a Le Verrier si, con los conocimientos meteorológicos
existentes, aquéllas podría haber sido prevista y el desastre
evitado; quedaba así bien patente el singular interés estratégico
de la predicción meteorológica. En estrecha relación
con ello se presupone, en 1859, con ocasión de la reunión
de la Royal Meteorological Society celebrada en Aberdeen, bajo la presidencia
del príncipe consorte Alberto de Sajonia-Coburgo, el uso del telégrafo
para la transmisión de datos meteorológicos. A este período
corresponden, además de la creación de sociedades meteorológicas
nacionales, la organización de servicios meteorológicos
entre 1855 y 1890, la publicación de boletines diarios y la fundación,
en 1873, de la Organización Meteorológica Internacional.
El análisis comparado de los artículos de François
Arago “Sur la prédiction du temps” (1858) y de León
Teisserenc de Bort “Sur la prévision du temps” (1886)
ilustra sobre los progresos de la meteorología predictiva y la
climatología sinóptica en esta segunda mitad del siglo XIX;
mientras el primero estima imposible predecir el tiempo con veinticuatro
horas de antelación, el segundo, rebosante de esperanza, proclama
el espléndido futuro de la predicción meteorológica
a medida que mejoren los instrumentos de observación y el conocimiento
de la dinámica atmosférica. Entre un gran número
de aportaciones del mayor interés, destaquemos los mapas de nubes
de Fitzroy, el esquema de ciclón extratropical elaborado por Ralph
Abercromby (1896) y la instalación, ese mismo año, bajo
la dirección de Teisserenc de Bort, del Observatorio de Meteorología
Dinámica de Trappes; antes, en 1882, Van Bebber había reconocido
las trayectorias habituales de penetración de las corrientes perturbadas
en Europa. El primer tercio de la centuria actual, por lo que hace a la
predicción meteorológica, ofrece como hechos particularmente
relevantes la descripción y representación del ciclón
extratropical de estructura frontal o noruego por Jacob Bjerknes (1919),
la acuñación del concepto de Frente Polar por el propio
Jacob y Halvor Solberg (1920) y la clasificación de masas de aire
por Tor Bergeron (1928). Es de notar que la aportación de la Escuela
de Bergen constituirá el fundamento básico de la meteorología
predictiva hasta nuestros días. A este primer tercio de siglo corresponde
también la invención y práctica del primer radiosondeo
por el francés Bureau (1929). Al desarrollo de la aviación
suscitada por la II Guerra Mundial se debe la detección de las
corrientes en chorro templada; finalizado ya el conflicto, se producirían
los descubrimientos del jet subtropical y, luego, del ecuatorial. No es
preciso encarecer la importancia que revisten para la predicción
meteorológica las imágenes de satélite a partir de
la puesta en órbita del Tiros I (1960) y, sobre todo, del SMS-GOES
(1974), primero de los satélites geoestacionarios, que, en sucesivas
generaciones, constituyen las piezas básicas del Programa de vigilancia
Meteorológica Mundial; una de los cuales es, precisamente, el METEOSAT.
Añadamos asimismo, entre el instrumental de observación
más sofisticado, el empleo de radares Doppler. Son diversos los
programas que desarrolla la Organización Meteorológica Mundial
además del ya citado de vigilancia Meteorológica Mundial,
como por ejemplo, sobre los ciclones tropicales y la hipótesis
de cambio climático. Mencionemos también la singular importancia
del Simposio Internacional sobre “The life cycles of extratropical
cyclones” (1994), convocado por la Universidad de Bergen para conmemorar
el LXXV Aniversario de la descripción del ciclón extratropical
o noruego por Jacob Bjerknes. Constituye la descripción de éste
y de sus frentes asociados la gran aportación de la Escuela noruega
a la meteorología contemporánea, mientras se descarta la
existencia de Frente Polar concebido por ella. PRESION ATMOSFÉRICA: Peso de la columna atmosférica existente sobre el lugar de observación. La que ejerce sobre cada uno de nosotros equivale a unas 17,5 Tm., aproximadamente el peso de un cubo de plomo de 1,20 m. de arista
RADIACION ELECTROMAGNÉTICA: Energía compuesta
por un espectro de ondas electromagnéticas de amplia gama de longitudes
que se propaga a 300.000 km/s. a través del vacío y en línea
recta. RADIACIÓN SOLAR: El Sol es una esfera de gas incandescente situada a una distancia media de la Tierra de 150 millones de kilómetros y con una temperatura en superficie de 5.800º K (5.527º C). El calor emitido por el Sol es la fuente principal de energía que recibe la atmósfera terrestre; éste radia continuamente parte de su masa al espacio en forma de energía electromagnética y de partículas a gran velocidad. La enorme energía radiante del Sol tiene su origen en las reacciones nucleares que transforman núcleos de hidrógeno en helio, a favor de las altas temperatura y fuerte presión. En estas condiciones se desprende una enorme cantidad de energía. RADIOSONDEO: La caracterización del tiempo atmosférico, a efectos de pronostico meteorológico, precisa del conocimiento de las condiciones existentes en superficie y en las capas superiores de la atmósfera. Una radiosonda es una pequeña estación meteorológica (meteorógrafo) lanzada a la atmósfera por medio de un globo cautivo y equipada con un equipo de transmisión que envía datos de temperatura, presión y humedad. El meteorógrafo con los sensores de los tres elementos señalados está encerrado en una cápsula, que protege de la humedad y de la radiación, a la vez que canaliza una corriente de aire para ventilarlos. Un mecanismo giratorio enlaza sucesivamente los instrumentos con la emisora, que transmite las señales a la estación meteorológica en tierra. Durante su ascenso el transmisor envía señales de radio con las modificaciones que van experimentando los elementos climáticos en los diversos niveles. El hilo de suspensión sirve de antena. Las radiosondas llegan a alcanzar grandes altitudes antes que el globo de neopreno o polietileno estalle y desciendan a tierra en paracaídas. El empleo reciente de Sistemas de Posición Global (GPS) ha permitido medir con gran exactitud la posición y velocidad de las radiosondas. Con los datos de los radiosondeos se elabora el diagrama de radiosondas que describe el curso de la temperatura, presión y humedad del aire a diferentes altitudes. Asimismo, los datos procesados se transmiten a las sedes de los servicios meteorológicos nacionales para la elaboración de las cartas sinópticas. REAJUSTE ENERGETICO PLANETARIO, PROCESOS DE: La diferente
distribución del balance energético planetario en las distintas
franjas o bandas de latitud hace necesario el desarrollo de mecanismos
de reajuste energético que favorezcan el mantenimiento de dicho
balance. Existe un acusado gradiente meridiano de temperatura entre latitudes
ecuatoriales y polares causado por las alteraciones que registra el balance
energético debido a la propia latitud, incidencia de la nubosidad,
el relieve, el albedo, la duración del día y la presencia
de masas oceánicas. Si el sistema energético tierra-atmósfera
no tuviese procesos de transferencia horizontal de calor, la temperatura
disminuiría progresivamente en las latitudes polares y aumentaría
en la próximas al ecuador, fenómeno que no se desprende
de la lectura de registros intrumentales. Los mecanismos de transporte
de energía que ayudan a reestablecer el balance energético
planetario se denominan “procesos de transferencia horizontal o
meridiana” y tienen lugar, constantemente, en el propio seno de
las latitudes intertropicales y de las latitudes medias y altas, y entre
ambos ámbitos climáticos. RELENTE: El término relente, derivado del verbo latino relentesco (entibiarse, enfriarse), alude a la precipitación de gotillas de ínfimo tamaño, fruto de la condensación originada por enfriamiento nocturno en situaciones de calma atmosférica y cielos despejados, que se produce sin formación de nubes. Del vocablo latino serenum (despejado, sin nubes) deriva la denominación sereno para el relente que cae desde medianoche al amanecer. RIESGOS CLIMÁTICOS: El riesgo climático es
la plasmación territorial de una actuación humana que desatiende
la existencia de unos fenómenos meteorológicos extraordinarios,
propios de los rasgos climáticos de un ámbito geográfico.
Suele establecerse una sinonimia impropia entre los conceptos de "riesgo"
y "catástrofe"; el primero deviene del segundo. La "catástrofe"
es un hecho natural extraordinario que supone graves daños para
las actividades económicas de una sociedad e, incluso, pérdidas
humanas. Un grado superior en la valoración de la catástrofe
sería el "desastre" que viene definido como la interrupción
seria de las funciones de una sociedad que causa pérdidas humanas,
materiales o ambientales extensas que exceden la capacidad de la sociedad
afectada para resurgir, usando sólo sus propios recursos. El "riesgo" ROCIO: Condensación en virtud del principio de la pared fría sobre superficies que, enfriadas por irradiación nocturna en situaciones de calma atmosférica y cielos despejados, experimentan un descenso de temperatura suficiente para que el aire en contacto con ellas alcance el punto de rocío. En formaciones vegetales, el vapor de agua que cambia de estado puede proceder de la propia transpiración de las plantas. ROSA NÁUTICA: Objeto de artísticos diseños en los portulanos, demás cartografía histórica del Mediterráneo Occidental y hasta en las primitivas brújulas, la rosa naútica es conocida también como rosa de los vientos, por indicar los rumbos de los ocho principales, a saber: tramontana (N), gregal o griego (NE), levante (E), siroco o jaloque (SE), mediodía, áfrico o austro (S), lebeche o garbino (SW), poniente (W) y maestral, maestro, mestral o mistral (NW). En las costas argelinas se conoce como carpintero mallorqín al viento duro del norte que azota este espacio procedente de Baleares. ROTACION TERRESTRE: Aunque Aristarco de Samos, en el siglo II a.J.C., equiparó la Tierra a una bola que daba vueltas sobre sí misma , la idea de que era plana y en torno a ella giraban diariamente el sol y las restantes estrellas perduró hasta los grandes descubrimientos geográficos. Con anterioridad diversos autores griegos habían señalado que la Tierra era una esfera. Así, Pitágoras y sus discípulos defendieron (s. VI-s.IV a J.C.) la esfericidad de la Tierra; Aristóteles, en el s.IV a J.C., en su obra De Caelo, apuntó, como prueba de la forma esférica de la Tierra, que “si la Tierra no fuera esférica los eclipses de Luna no exhibirían las secciones que se les conocen”. Estrabón, por su parte, señaló, en el s. I a.J.C., que “la curvatura del mar oculta a los navegantes las luces más distantes que están a nivel de su vista”. La circunnavegación de Juan Sebastián Elcano evidenció la redondez de la tierra, pero no su rotación. Una demostración palmaria de ésta no se produjo hasta 1851, merced al célebre experimento del péndulo de Foucault, que hizo patente la existencia del torbellino absoluto y, con ella, de la rotación terrestre. Ésta consiste en el giro completo de la Tierra en torno a su eje polar en un día sidéreo, cuya duración, de 86.164 segundos, resulta 3 minutos y 56 segundos inferior a la de un día solar medio. A pesar de que Gustave Coriolis había formulado su célebre teorema en 1843 y Leon Foucault realizado dicho experimento en 1851, transcurriría todavía un siglo hasta que se generalizase el reconocimiento del protagonismo de la rotación terrestre en la circulación atmosférica general. Es cierto que no faltan precedentes, en especial el de Ferrel, que atribuyó, en 1856, a la fuerza de Coriolis la incurvación del alisio hacia el oeste; pero, en toda su amplitud, la incidencia de la rotación terrestre en aquélla, con valoración, no exenta de controversia, de una serie de una serie de principios inherentes a aquélla (conservación del torbellino absoluto, conservación del momento de rotación del torbellino absoluto, conservación del momento de rotación en torno al eje de los polos), no se producirá sino en la segunda mitad del siglo veinte. Baste reparar en los años de publicaciones de Pierrre Pédelaborde, tan significativos en dicho sentido, como “Le tourbillon” (1958) y “Les données de la climatologie” (1966).
SATÉLITES METEOROLÓGICOS: El lanzamiento,
el 1 de abril de 1960, del satélite TIROS-1 inauguraba la extensa
relación de satélites de finalidad meteorológica
que han contribuido al perfeccionamiento de la predicción atmosférica
y a la mejora del conocimiento de los tiempos y climas mundiales. A pesar
de algunos intentos previos (Vanguard 2, Explorer 6 y 7), el TIROS-1 fue
el primer satélite enteramente concebido por la NASA para la observación
del tiempo atmosférico. Comenzaba así la carrera espacial
de los satélites meteorológicos que tendría continuidad
en los años siguientes, por su menor coste de lanzamiento, con
una serie de unidades de órbita polar gestionados por la administración
estadounidense y, después, por soviéticos (Meteor), rusos
(Meteor) y chinos (Feng-Yun). Un hecho crucial para los programas de observación
remota de la atmósfera fue la aprobación por la Organización
Meteorológica Mundial del Programa de Vigilancia Meteorológica
Mundial, en 1963, dentro del cual la observación meteorológica
desde satélites meteorológicos constituye una pieza básica.
La vigilancia ininterrumpida del tiempo atmosférico exigía,
sin embargo, un tipo diferente de satélite, cuya velocidad orbital
estuviese exactamente sincronizada con la rotación de la Tierra,
de manera que pudiera mantenerse constantemente en la vertical de un determinado
punto de la superficie terrestre. Esta condición se consiguió
con la construcción y puesta en órbita de los satélites
de órbita geoestacionaria. Los primeros satélites con esta
órbita fueron lanzados en 1966 y 1967 (serie ATS, Applications
Technollogy Satellite) y proporcionaron las bases tecnológicas
para la puesta en marcha de la serie SMS (1974 y 1975) y GOES (Geoestationay
Operational Environmental Satellite), cuyo primer prototipo fue lanzado
el 17 de mayo de 1974. En 1978 dos nuevos satélites geoestacionarios
se pondrían en órbita: el primero, el satélite GMS
japones, conocido con el significativo nombre de “Himawari”
o “Tornasol”, en julio de 1977; el segundo, el 23 de noviembre
de 1977, el METEOSAT, gestionado por la Agencia Europea de Espacio (ESA).
A ellos seguirían los satélites geoestacionarios de la Unión
Soviética (GOMS), India y los más recientes de Rusia (Elektro)
y China (FY-2). SEQUÍA: Ausencia o escasez de lluvias en un período de tiempo prolongado (del lat. siccus, seco, árido, sin lluvia) que causa deshidratación en suelo y especies vegetales. La sequía supone una alteración del ritmo normal de aquéllas, por causas atmosféricas, y la magnitud de sus efectos se asocia al grado de ocupación humana, transformación agraria, desarrollo urbano y eficacia de la planificación hidráulica del área afectada. Suelen manejarse sequía y aridez como expresiones análogas, cuando la primera alude a un estado temporal provocado por mecanismos de circulación atmosférica y el segundo es condición condigna, por condicionamientos geográficos, a las condiciones climáticas de una región. SHEAR-LINE: Línea de cizalladura que se origina en el flujo de los alisios, causando a veces aguaceros intensos. La shear-line es una discontinuidad que resulta de la convergencia superficial que provocan vientos con direcciones opuestas y velocidades más o menos contrastadas. SOLANA: Vertiente orientada al sur en latitudes templadas y subtropicales del hemisferio septentrional y al norte en el austral. En cuanto a insolación, solana se contrapone a umbría, ya que, a igualdad de otras condiciones, aventaja a ésta en horas de sol y cantidad de radiación solar recibida por unidad de superficie. SUBSIDENCIA SUBTROPICAL: La convergencia entre coladas polares y aire procedente de bajas latitudes, que conoce asimismo una proceso de confluencia interna al penetrar paralelos de radio cada vez menor (r = R * cos a), se traduce en un fenómeno de subsidencia muy activa hacia latitudes subtropicales. Dicho movimiento priva ampliamente sobre la circulación horizontal, a cuya escasa entidad aluden las denominaciones de Pferdebreiten y horse latitudes, alusivas a que desde los veleros, inmovilizados en el seno de estas calmas, se arrojaban por la borda los caballos para ahorrar provisiones de agua dulce. La subsidencia origina cielos despejados, sequía e incremento de presión. Resultado de la subsidencia es la configuración de los máximos subtropicales (anticiclones de las Azores, California, Sonora y Hawai, en el hemisferio norte; Santa Elena, Sureste del Pacífico o de Pascua y sur del Indico, en el meridional), que constituyen auténticas piezas maestras, como centros de acción dinámicos y permanentes o cuasipermanentes, de la circulación atmosférica general, ya que por su condición de hogares de masas de aire tropical marítimo, de sus fachadas a menos latitud parten los alisios y las opuestas animan la circulación de los westerlies. SURGE-LINE: Discontinuidad de carácter cinématico, que origina mal tiempo y precipitaciones en latitudes intertropicales. La denominación francesa de esta perturbación alude al mecanismo generador de la misma ("poussées", empujes), puesto que una surge-line se desarrolla cuando tiene lugar contraste de velocidad en los vientos alisios con incremento de velocidad en el flujo posterior; este hecho anima un proceso de convergencia superficial y ascenso de aire, con génesis de nubes de desarrollo vertical, de mayor o menor entidad en virtud de la entidad de la inversión térmica del alisio.
TEMPERATURA: Magnitud física, referida a la escala termométrica de elección, que expresa, el grado objetivo y sensible de calor o frío existente en la atmósfera. Así, pues, se trata de un dato obtenido de manera objetiva, merced al empleo de un termómetro o radiómetro, medidores que no cuentan la energía latente hasta que se libera y traduzca en calor. Noción diferente a la temperatura, usualmente manejada en climatología y meteorología, es el de temperatura sensible, de gran interés para la climatología y meteorología médicas, cuyo medidor no es el termómetro ni el radiómetro, sino el propio cuerpo humano. En consecuencia, no se trata de un dato objetivo , sino subjetivo, estrechamente relacionado con la idea de confort térmico, dependiente conjuntamente de temperatura, humedad relativa y viento. Baste señalar, como ejemplo, que, con viento de 50 km/h., una temperatura de 2º C es padecida por el organismo humano como equivalente a –15º C. TEMPORAL DE VIENTO: Situación atmosférica caracterizada por el soplo de vientos a gran velocidad. Se consideran tempestuosas las velocidades que rebasan la fuerza 10 en la escala de Beaufort o los 85 Km/h. Los temporales de viento se vinculan a situaciones atmosféricas diversas. TIEMPO: Constituye la manifestación del estado de la atmósfera, que el hombre percibe y recuerda. En opinión del climatólogo francés Pédelaborde el tiempo atmosférico sería “lo percibido y vivido por el hombre” cuyas causas merecen explicación precisa. TIPO DE TIEMPO: Patrón de comportamiento atmosférico que, en función de su frecuencia de aparición, caracteriza los rasgos del clima de una región. El tipo de tiempo es el objeto de estudio principal de la climatología sinóptica, que describe los rasgos del clima de una región a partir del análisis de las masas de aire y los tipos de tiempo derivados de sus desplazamientos. TORBELLINO, LEYES DEL: A pesar de que Aristarco de Samos
en el siglo II aJ.C. comparó a nuestro planeta con una bola que
daba vueltas sobre sí misma, durante siglos se creyó que
la Tierra era plana y que, cada día, giraban en torno a ella el
sol y las demás estrellas. La sistematización de las nuevas
ideas acerca de los movimientos de la Tierra, en particular de traslación,
contenida en De revolutionibus orbium coelestium (1543) de Copérnico
tropezó con serias dificultades para abrirse camino, y buena muestra
de ello es la forzada abjuración, en 1632, de Galileo Galilei.
TORMENTA DE GRANIZO: Las tormentas de granizo son episodios meteorológicos caracterizados por la precipitación sólida y caracterizados por su carácter local o, aún, puntual, frecuencia de aparición estival y daños en la actividad agraria al coincidir con la época de desarrollo de frutales, cereales y hortalizas. TORNADO: El vocablo tornado, procedente del verbo español
tornar, girar, alude al fenómeno meteorológico caracterizado
por la enorme velocidad de giro del viento que se produce en el embudo
o trompa que desciende desde una nube convectiva. Si el fenómeno
se produce en superficies marinas recibe la denominación de tromba,
trompa, bomba o manga.
UMBRÍA: Vertiente orientada al norte en latitudes templadas y subtropicales del hemisterio septentrional y al sur en el austral. (vid. solana). UNIDADES DE MEDIDA: Para medir cada uno de los elementos
climáticos existen las unidades correspondientes. Así, antes
de que concluyera el siglo XVIII habían sido elaboradas las escalas
termométricas más difundidas, es decir, las de Celsius,
Fahrenheit, centígrada y Reamur. La sinonimia usual de escala Celsius
o centígrada, que asimila ambas, es improcedente y errónea.
Una y otra manejan como puntos fijos los de fusión del hielo y
ebullición del agua, y tienen el intervalo entre ambas divididos
en cien partes iguales o grados, pero con la diferencia de que la escala
Celsius atribuye 100º al primero de dichos puntos fijos y 0º
al segundo, mientras la escala más extendida, es decir, la centígrada,
ideada en 1743 por Pierre Christin, y de modo coincidente y prácticamente
simultáneo por Carl von Linné, lo hace a la inversa, o sea,
0º para el punto de fusión del hielo y 100º para el de
ebullición del agua. Amplia implantación en el ámbito
anglosajón posee la escala debida al prusiano Gabriel Daniel Fahrenheit,
donde los puntos fijos indicados corresponden, respectivamente, a 32º
y 212º F, mediando entre ambos 180º F. El 0º F equivale
a –17,8º C, mientras los 100º C, que su creador pretendió
que coincidiesen con la temperatura del cuerpo humano, exceden la de éste
y suben a 37,7º C. Escala caída en desuso es la propuesta
por Reaumur que numera los expresados puntos fijos con 0º y 80º
R. Por último, durante , durante el siglo XIX, para evitar valores
negativos en investigaciones termodinámicas y observaciones termométricas
se propusieron las escalas absolutas de Kelvin y Rankine, denominadas
así porque su 0º es el cero absoluto, temperatura a la que
los cuerpos han perdido todo resto de calor; la escala Kelvin resulta
de añadir 273,15º, abreviadamente 273º, a la escala centígrada,
y la Rankine de sumar 459,6º a la Fahrenheit. El 0º K equivale
a –273º C y el 0º Rank a –459,6º F.
VIENTO: Aire en movimiento, a causa de los contrastes de presión atmosférica; sus datos básicos son los de dirección y velocidad o, para los marinos, con referencia a la escala de Beaufort o a alguna de sus variantes, fuerza. Las velocidades varían desde las rayanas con la calma (5 km/h.) a las huracanadas que exceden los 115 km/h. , para alcanzar los máximos girando, excepcionalmente, a más de 400 km/h. en los tornados. VIENTO DE GRADIENTE: Viento cuyo rumbos es paralelo al vector de gradiente y perpendicular a las isobaras. El viento de gradiente tiende a vaciar los máximos o anticiclones y a rellenar las depresiones o mínimos, destruyendo unos y otros. VIENTO GEOSTROFICO: Viento libre de rozamiento, paralelo a las isobaras y perpendicular al vector de gradiente. El viento geostrófico radica en la troposfera libre y, sobre la superficie terrestre, en los océanos, donde el rozamiento resulta prácticamente despreciable. La presencia de un viento geostrófico o cuasigeostrófico resulta de capital importancia para la perduración de los centros de acción, ya que el paralelismo o cuasiparalelismo del viento a las isobaras evita su destrucción. VIENTOS DEL OESTE (WESTERLIES): Son, junto a los alisios, los vientos de escala planetaria. La zona de circulación general del oeste se extiende, en cada hemisferio, entre el polo y la subsidencia subtropical. Los westerlies, animados por los máximos subtropicales y hasta por las bajas subpolares, son primordialmente impulsados y gobernados por las leyes del torbellino absoluto, en particular por el principio de conservación del torbellino absoluto. VIENTOS REGIONALES Y LOCALES: La importancia de las circulaciones
regionales y locales de los vientos ha sido destacaba desde la antigüedad.
Los vientos regionales y locales imprimen rasgos particulares a las condiciones
climáticas de un territorio, convirtiéndose, en ocasiones,
en el elemento climático más significativo de las mismas.
La relación de vientos regionales o locales que soplan, a favor
de unas u otras condiciones atmosféricas, en diversas partes del
planeta, es amplisima en relación con condicionamientos geográficos
específicos, la tradición popular ha dado nombre a los distintos
vientos, que ha permanecido hasta la actualidad. VOLCANES Y CLIMA: Aunque volcanes y clima son realidades
geográficas distintas sin aparente relación una serie de
hechos han ido manifestando las estrechas conexiones que existen entre
ambos puesto que las manifestaciones violentas de los primeros se saldan
con alteraciones, de mayor o menor entidad, en los elementos del clima.
Las erupciones volcánicas han permitido, además, indagar
la existencia de mecanismos de circulación comprobados, con posterioridad,
merced a la mejora en los métodos de observación atmosférica
de altitud. Los efectos más señalados de las erupciones
volcánicas se vinculan con las modificaciones que imponen los registros
térmicos, a escala hemisférica o global. Las erupciones
volcánicas de tipo explosivo provocan variaciones en el balance
energético planetario debido a la permanencia, durante varios meses,
de cenizas y gases volcánicos en las capas bajas de la estratosfera.
El polvo volcánico crea un finísimo velo que disminuye la
transparencia atmosférica, impide la llegada de radiación
solar a la superficie terrestre y genera fenómenos ópticos
entre los que sobresalen efectos crepusculares, aparición de coronas,
neblinas, soles y lunas coloreadas. Budyko ha señalado que las
alteraciones en la transparencia atmosférica causada por las grandes
erupciones volcánicas son responsables de un enfriamiento de 0,3º
C entre 1883 y 1984. Si es evidente el descenso térmico que, en
los meses o años siguientes, provocan las erupciones volcánicas
más enérgicas, menos clara resulta la relación con
las precipitaciones puesto que a la opinión generalizada de un
posible incremento, otros tratadistas han puesto de manifiesto la relación,
para la Península Ibérica, entre erupciones volcánicas
importantes (Tambora, Agung, Chichon o Pinatubo) y desarrollo de períodos
secos. Ello demuestra la necesidad de efectuar análisis individualizados
de las erupciones volcánicas y sus efectos en los elementos del
clima a escala regional.
ZONAS DE CIRCULACION ATMOSFERICA: Las dos grandes zonas
de circulación atmosférica en cada hemisferio se corresponden
con los dos flujos de rango planetario, es decir, westerlies y alisios,
que caracterizan, respectivamente, la zona de circulación general
del oeste y banda del alisio; entre ambas se sitúan las altas presiones
subtropicales o latitudes de los caballos (Pferdebreiten, horse latitudes).
Todo el conjunto se halla sometida al mecanismo cósmico de las
estaciones, que durante el invierno amplía la primera de las zonas,
en detrimento de la banda del alisio, con descenso latitudinal de los
máximos subtropicales; y a la inversa sucede en el verano correspondiente.
Las isotermas muestran, a cinco kilómetros de altitud, desde latitudes
subtropicales, una reducción progresiva de valores hasta las regiones
polares, con idéntica evolución de la presión atmosférica
media. Dado que en este ámbito el torbellino absoluto posee velocidad
considerable, creciente hacia el polo, donde resulta máxima y coincidente
con la angular de la Teirra, el viento circula en sentido W ® E ,
con arreglo a la ley de Buys-Ballot, dejando las altas presiones a su
derecha. En este flujo de los niveles superiores sobresalen, como auténticos
sistemas directivos, las corrientes en chorro o jet-streams polar y subtropical,
que, vinculados a la rotación terrestre, se benefician, además,
de la transformación de energía térmica en cinética.
La preponderancia del flujo del oeste en superficie se ve interferida
y disminuida por la distribución de tierras y mares, que condicionan
los campos de presión, especialmente con la presencia de extensos
anticiclones térmicos invernales, como el canadiense o el máximo
siberiano. Carácter permanente, aunque reducido espesor, poseen
las altas presiones polares, mientras lo revisten semipermanente las baja
subpolares, como el centro ciclonal de Islandia o el mínimo de
las Aleutianas en el hemisferio norte y las áreas depresionarias
de los mares de Wedell y Ross en el austral. Con diferencia, las perturbaciones
más importantes, sin que falten otras de diverso origen, son los
ciclones extratropicales o noruegos, en cuya génesis desempeñan
papel de primer orden las corrientes en chorro. En el transcurso del año
la variación de altura del sol es importante, marcándose
con nitidez las estaciones térmicas; de resaltar es asimismo el
juego de masas de aire térmicamente contrastadas. Condición
de piezas maestras de la circulación atmosférica general
se reconoce a los máximos subtropicales, de raigambre primordialmente
dinámica, vinculados al activo proceso de subsidencia subtropical,
que revisten carácter de centros de acción permanentes o
cuasipermanentes. Ellos marcan la divisoria entre la zona de circulación
general del oeste y la banda del alisio, constituyen hogar del aire tropical
marítimo y de sus caras opuestas emanan, respectivamente, alisios
y vientos del oeste de latitudes medias. Incluyen amplios sectores de
calma, de ahí el apelativo de “latitudes de los caballos”;
este fenómeno obedece a que la subsidencia priva ampliamente sobre
el giro horizontal en estructuras anticiclónicas con débil
gradiente horizontal de presión. Por otra parte, la subsidencia
impone los cielos despejados y la sequía, dando origen a un cinturón,
en uno y otro hemisferio, de desiertos subtropicales. Desde los máximos
subtropicales soplan hacia el ecuador los alisios, literalmente vientos
marítimos, ya que carecen de fuentes continentales (vid. Alisios).
ZONA DE CONVERGENCIA INTERTROPICAL: Franja de encuentro de los vientos alisios de ambos hemisferios, de ubicación variable a lo largo del año en relación con la intensidad y desplazamiento latitudinal de los máximos subtropicales, origen de aquéllos. BIBLIOGRAFIA CHURCH, C, BURGESS, D, DOSWELL, C. AND DAVIES-JONES, R. (edits.) (1993): The tornado: its structure, dynamics, prediction, and hazards, Geophysical Monograph 79, American Geophysical Union, Washington DC. USA, 637 pp. GIL OLCINA, A. y OLCINA CANTOS, J. (1998): Diccionario
de climatología. Acento Editorial. Madrid, 92 pp.
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