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INSTALACIONES Y EQUIPOS

Antecedentes de la observación meteorológica. la eclosión de la ciencia experimental y la invención de instrumentos de observación

A favor de nuevas doctrinas filosóficas, de la invención de instrumentos para la observación de los elementos climáticos y de la formulación de una serie de leyes físicas, los siglos XVII y XVIII conocieron la eclosión y desarrollo de la ciencia experimental, cuyo cometido había sido frenado bajo los principios de la Escolástica y su amparo por la Iglesia Católica. En íntima conexión con ello, nacerán redes embrionarias de observación meteorológica. En el intervalo de apenas cuatro lustros, entre 1639 y 1659, se inventan y construyen  aparatos que permiten la observación y medición de los distintos elementos meteorológicos. En 1639 es el pluviómetro, en 1641 el termómetro, en 1644 el barómetro y en 1659 un higrómetro de condensación.

La invención de estos instrumentos meteorológicos no supuso idéntica dificultad. Así, especiales fueron los contratiempos a superar en el caso del termómetro y el barógrafo, éste último no por la dificultad inherente a su construcción, sino porque requería la aceptación de principios hasta entonces negados. Desde Aristóteles habían perdurado dos falsas ideas, la primera de ellas era que el aire no pesaba y la segunda que no existía el vacío. Para medir la temperatura del aire estuvieron en el empeño desde Filón de Bizancio y Herón de Alejandría (siglo II a.C.) empleando como líquido termométrico el agua, hasta el burgomaestre de Magdeburgo Otto Von Guericke, célebre científico que en 1656 utilizó como líquido para medir la temperatura el alcohol o «espíritu del vino». Finalmente fue Fahrenheit quién, en 1714, empleó el mercurio y es de notar que antes del siglo XVIII fueron formuladas las cuatro escalas termométricas que han gozado de mayor difusión hasta nuestros días (Fahrenheit, Reamur, Celsius y centígrada). En el caso de la presión atmosférica, destacaron los trabajos realizados por los sabios italianos Nardi, Magiotti y Berti, pero fue Torricelli, discípulo de Galileo, quién, auxiliado por Viviani, realizó el célebre experimento que implicaba simultáneamente el contar con un barómetro de mercurio de cubeta ancha.

Termómetro y barómetro no son los únicos instrumentos de observación meteorológica que se construyen y perfeccionan durante los siglos XVII y XVIII. Otro de ellos es el higroscopio o higrómetro, utilizado para medir la humedad relativa, fracción de saturación o grado higrométrico del aire. El empeño tiene una larga trayectoria hasta encontrar un cuerpo sensible adecuado; materia orgánica (tripa animal, cabello, barba de ballena). En Oriente se había probado con plumas de ave y en Occidente es notable el experimento realizado por Nicolás de Cusa, quién empleó lana a mediados del siglo XV. Se producirán otra serie de planteamientos hasta que en la segunda mitad del siglo XVIII el físico y naturalista Horace-Bénédict de Saussure (1740-1799) acierta a utilizar como cuerpo sensible cabello femenino y a partir de entonces, empleando esta materia orgánica, tripa de animal o crines, se construyen los higroscopios o higrómetros.

Asimismo, otro instrumento meteorológico importante al que en principio por considerarlo simple no se había prestado tanta atención como los anteriores fue el pluviómetro, aunque en los siglos XVII y XVIII destacan los avances aportados por Castelli, los ingleses Wren y Townley y en particular por Samuel Horsley, el cual construyó un pluviómetro de regleta graduada que fue utilizado hasta su reemplazo por el prototipo de Hellmann, a mediados del siglo XIX.

Finalmente, cabe recordar los trabajos de distintos prototipos de anemómetros. En este empeño sobresalieron, por doquier, los inventos del arquitecto León Bautista Alberti y de Santorio Santorre, aunque fue en el siglo XVII cuando Robert Hooke y, particularmente en el siglo XVIII el ruso Mikhaïl Lomonossov y los franceses René Grilet y Louis-Jean Pajot, quienes perfeccionaron y construyeron los primeros anemómetros de rotación.

Por todo ello, a comienzos de la segunda mitad del siglo XVIII se cuenta con una serie de instrumentos de observación meteorológica que permiten llevar a la práctica los planteamientos experimentales; aparatos que, perfeccionados en la centuria siguiente, sirvieron para la eclosión de las primeras redes embrionarias de observación meteorológica.

La observación meteorológica en el laboratorio de climatología. descripción técnica de las instalaciones, equipos e instrumental de uso meteorológico

Adscrito al Instituto Universitario de Geografía de la Universidad de Alicante, el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, dependiente del Instituto Universitario de Geografía, cuenta con modernas instalaciones y sofisticados equipos, instrumental y aparataje de uso meteorológico que facilita el trabajo científico diario en el campo de la investigación geográfica, climática, así como en la observación y análisis de distintos fenómenos meteorológicos de notoria incidencia territorial. Para ello el Laboratorio de Climatología dispone de unas completas instalaciones en el Campus Universitario de San Vicent del Raspeig de la Universidad de Alicante, las cuales proporcionan, junto a los equipos, instrumental y material disponible, la base de trabajo de un grupo investigador de fehaciente y notoria trayectoria en materia de climatología aplicada, riesgos climáticos, ordenación del territorio, impacto ambiental y planificación hidrológica.


Detalle de las instalaciones del Laboratorio de Climatología en el Instituto Universitario de Geografía de la Universidad de Alicante)


Imagen del aparataje automatizado de recepción y captación de variables meteorológicas, ubicado en la azotea del Laboratorio de Climatología (Edificio de Institutos Universitarios, Campus Universitario de San Vicent del Raspeig, Universidad de Alicante).

Equipos técnicos

El Laboratorio de Climatología posee y explota, con la finalidad de llevar a cabo las tareas de investigación climática aplicada, los siguientes equipos de información digital:

          Estación primaria de recepción de imágenes del satélite Meteosat, de transmisión digital (PDUS), y de transmisión analógica (SDUS – WEFAX). Las imágenes se reciben con una frecuencia de ½ hora (24 al día), y completan el banco de datos con imágenes de satélite geoestacionario, base de estudio del estado atmosférico en puntuales situaciones de interés climático, preferentemente en el análisis  de las características y naturaleza convectiva mesoscálica de las precipitaciones, así como de otros eventos atmosféricos de rango extremo (olas de frío y calor, tormentas convectivas, temporales de viento...). Son tomadas también imágenes de los satélites GOES, GMS, y NOAA, ya con una frecuencia menor (cada 6-8 horas), y bajo formato analógico. La estación se compone básicamente de:

 Receptor WEFAX

 Splitter RF

 Sincronizador Bit Demoludador

 Antena parabólica (3 m de diámetro), para la recepción desde el Meteosat

 Antena recepción satélite polar NOAA

 Dos PCs e impresora color, para la visualización,  almacenamiento e impresión de las imágenes


Imagen del receptor de imágenes meteosat del Laboratorio de Climatología enmarcado en el ocaso otoñal alicantino.


Instrumental para la transformación de las señales en imágenes meteosat

         Estación automática “Groweather” para la recepción automatizada digital de datos meteorológicos, compuesta de sensores de temperatura, humedad, radiación solar, anemómetro, barómetro y pluviómetro de cazoletas (paso de 0,2 mm), conectada a un PC que explota dicha información mediante el software “GroWeather Link”. Permite el cálculo de las siguientes variables meteorológicas, con una periodicidad máxima de descarga y almacenaje de hasta un registro por minuto:

 Temperatura media, máxima y mínima para cada periodo de tiempo

 Temperatura sensible

 Grados día

 Humedad relativa

 Punto de rocío

 Precipitación

 Intensidad máxima de la precipitación

 Presión atmosférica

 Radiación solar

 Energía solar

 Velocidad del viento

 Velocidad máxima del viento

 Recorrido del viento

 Dirección del viento

 Evapotranspiración






Aparataje de recepción de la Estación automática “GroWeather”.


PC conectado al programa “GroWeather Link”. Desde aquí se accede a la información de los elementos climáticos que la estación almacena automáticamente.

         Además, el Laboratorio de Climatología, junto al Área de Geografía Física de la Universidad de Alicante, tiene instalada una estación meteorológica automática de características similares a la descrita anteriormente en la cima de Aitana (a 1.558 metros sobre el nivel del mar). Como bien ha sido denunciado por muchos expertos en la materia, una de las asignaturas pendientes en la observación meteorológica del país corresponde a la carencia de puntos de observación de montaña, aspecto éste que limita, en un principio, el diagnóstico y valoración de la influencia que, a escala provincial, ejerce la topografía terrestre sobre el clima.

Equipo instrumental y aparataje de uso meteorológico

El Laboratorio de Climatología también dispone, además de las instalaciones y  equipos técnicos presentados, de una serie de instrumentos, de casuística y temporalidad más tradicional, de observación meteorológica que complementan los registros climáticos procedentes de la estación automática GroWeather. Procedamos a presentar una descripción técnica de este aparataje de uso meteorológico que, unido a los datos almacenados por la estación automática, son fundamento de proyectos de investigación, tesis doctorales, informes y estudios realizados sobre cuestiones climáticas en el seno del grupo investigador del Instituto Universitario de Geografía de la Universidad de Alicante.

Abrigo termométrico o garita meteorológica

Para la medición de la temperatura del aire, definida ésta como la magnitud física que indica, objetivamente, el grado de calor sensible existente en la atmósfera, así como también para albergar dispositivos de medida de la humedad relativa y algún otro, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) propone la instalación del instrumental meteorológico, para el primer caso del termómetro o termógrafo, dentro de un abrigo termométrico, cuya función no es otra que evitar la incidencia directa de la radiación exterior (buena inserción de equilibrio térmico en el ambiente atmosférico), que desvirtuaría la temperatura real del aire y, paralelamente, la de ubicar el aparataje en un lugar de circulación libre del aire. De este modo, se pretende adoptar las precauciones oportunas para no incurrir en errores en la medición y, asimismo, facilitar la obtención de un valor objetivo y preciso de la temperatura, recomendándose para ello que la garita meteorológica se encuentre bien aireada, pintada de blanco (para evitar la absorción de la radiación exterior y, por ende, el calentamiento del abrigo termométrico), ubicada preferentemente sobre un fino tapiz de césped, a metro y medio del suelo y con puertas que abran hacia el Norte.

El Laboratorio de Climatología dispone de dos garitas meteorológicas, ubicadas en el techado de sus instalaciones. Éstas están formadas por tres paredes de persiana simple, una puerta delantera y dos laterales de listones biselados inclinados hacia abajo que inhiben la entrada de toda radiación atmosférica y facilitan la circulación del aire, y una pared trasera completamente cerrada. A su vez, el techo de ambos abrigos ordinarios está ligeramente inclinado para permitir la evacuación directa de la precipitación, y las patas de la garita se encuentran fijadas al suelo con el fin de mantener la estabilidad y evitar posibles vibraciones que pueden mover los índices.

Una de las garitas dispone de un termohigrógrafo registrador, utilizado para obtener un registro continuo, mediante representación gráfica, de la temperatura del aire y de la humedad relativa, mientras que en otra se incluye un barógrafo para medir las variaciones de la presión atmosférica, así como un termómetro de máxima y mínima.

Termohigrógrafo

A la hora de conocer la variación continua de variables atmosféricas tales como la  temperatura, humedad, presión, precipitación o viento, los observatorios meteorológicos disponen de aparatos registradores cuya función es la de representar, de forma gráfica, automática e ininterrumpida, las fluctuaciones experimentadas por los elementos meteorológicos.

El registro continuo de la temperatura requiere el uso del termógrafo, consistente en un  termómetro de deformación (compuesto por un órgano sensible) un órgano de transmisión y un mecanismo de inscripción. El sistema de inscripción corresponde a un tambor o cilindro donde se acopla una hoja de papel cuadriculada impresa en tinta roja, denominada banda. El tambor, en sincronía con un aparato de relojería, realiza un giro o vuelta semanal alrededor del eje central del cilindro, mientras la pluma entintada dibuja de forma continua la curva de temperatura sobre la hoja de papel, banda o termograma. El Laboratorio de Climatología dispone en el interior de una de sus dos garitas meteorológicas de un termohigrógrafo o aparato registrador que, dada la concordación existente entre las magnitudes de temperatura y humedad relativa del aire, traza las variaciones de ambos elementos meteorológicos de forma simultánea en un termograma e higrograma respectivamente

El termógrafo está compuesto, en su órgano sensible, por una cinta bimetálica, es decir,  por dos cintas metálicas dispuestas una encima de la otra y envueltas en forma de rollo, de tal manera que el metal más dilatable queda hacia fuera. En el momento que la temperatura del aire sube, la cinta por dilatación se enrolla, mientras que si sucede lo contrario, es decir, la temperatura desciende, la cinta bimetálica tiende a erguirse. Paralelamente, el órgano sensible está acoplado a un órgano de transmisión, formado por un juego de palancas, concretamente un brazo de aluminio largo y ligero que, junto a la plumilla entintada que lleva en su extremo, extiende los movimientos del órgano sensible a la pluma metálica que, en sentido vertical, traza de forma continua las variaciones de la temperatura del aire.

Junto al termógrafo, el aparato registrador dispone también de higrógrafo, de ahí su denominación: termohigrógrafo. Este instrumento resulta de la simple transformación  de un higrómetro, con la ayuda de los órganos sensible, de transmisión e inscripción, en registrador. En este caso, el órgano sensible está compuesto por una cuerda orgánica, concretamente un haz de cabellos o crines perfectamente desengrasados. La gavilla de cabellos está fijada por ambos extremos y se encuentra cogida por su punto medio por un gancho que, mediante un contrapeso, lo ayuda a mantener recto. Cuando el grado higrométrico del aire es elevado, el haz de cabellos se dilata, mientras que cuando lo es exíguo, éstos se contraen. Mediante el mismo juego descrito para el termógrafo, las variaciones de este elemento meteorológico se transmiten de forma proporcional al órgano transmisor que, mediante la correspondiente plumilla metálica, dibuja la curva de humedad relativa del aire sobre la banda o higrograma. El termohigrógrafo se encuentra encerrado en una caja metálica y de cristal.

Termómetro de mercurio: Six o de Bellani o termómetro en doble “U”

El prototipo de termómetro utilizado ya desde el siglo XVIII corresponde al de dilatación. En su caso, mercurio y alcohol sirvieron desde el primer momento como líquido termométrico, el primero para la medición de las temperaturas máximas, mientras se seleccionó etanol, pentano y tolueno para el registro de las temperaturas de mínimo valor.  Junto a los termómetros de máxima y mínima, se fabrican los llamados termómetros de Six o de Bellani, o termómetro en doble “U”. Este instrumento de medición analógica de la temperatura está formado por un recipiente o depósito de vidrio, relleno de mercurio en un tubo capillar dos veces curbado en “U”. Ambos extremos del termómetro, con ángulo de giro de 180º, se encuentran perfectamente graduados en la escala centígrada (el cero corresponde al punto de congelación del agua o temperatura del  hielo fundente, mientras que el cien se reserva para el estado de ebullición de dicho elemento), que queda grabada en una placa junto al tubo capilar. En cada uno de los extremos, el termómetro presenta dos ensanchamientos, uno en la rama izquierda de éste, que corresponde a un depósito cilíndrico lleno de líquido orgánico, mientras que en el ramal derecho hay otro depósito semilleno del mismo. En ambos ramales el líquido se extiende hasta su mitad y dentro de éste hay dos índices imantados. En los extremos inferiores y conectados bajo el codo común, el tubo se encuentra lleno de mercurio.

En función del comportamiento de la temperatura del aire, la columna de mercurio se dilata o contrae, transmitiéndose estas variaciones al juego de varillas o índices. Así, ambos tubos capilares de vidrio, conectados en forma de U, indican los valores extremos de temperatura de un determinado período considerado. Cuando la temperatura del aire sube, la columna de mercurio se dilata y asciende por el tubo de la derecha, arrastrando el índice imantado que quedará fijo en un punto en el momento que el mercurio termométrico deje de subir y se contraiga al descender de nuevo la temperatura. De este modo, el índice, con una pequeña bolita en su extremo inferior, nos indica la temperatura máxima registrada atendiendo a la escala termométrica fijada a ambos lados del tubo. En cambio, cuando la temperatura desciende, la columna de mercurio se contrae, reduce su volumen y asciende por el tubo de la izquierda. Este movimiento se transmite paralelamente al índice, que indicará la temperatura mínima una vez ésta deje de descender. Junto a los valores térmicos máximos y mínimos registrados dentro de un período de tiempo previamente seleccionado, que serán indicados por este juego de varillas o índices, el termómetro de mercurio de Six o de Bellani, o en doble “U”, también permite obtener el valor de la temperatura en el momento de la observación. Se utiliza un imán para desplazar los índices y ponerlos de nuevo en contacto con la columna de mercurio. Esta operación recibe el nombre de poner el termómetro en estación. De esta forma el termómetro esta  en condiciones de iniciar un nuevo período de observación.

En ocasiones, puede suceder que, debido al efecto del transporte del termómetro, la columna de mercurio se fraccione. Simplemente con sacudir varias veces el termómetro de arriba abajo el conjunto vuelve a unirse. Si en cambio sucede que el índice ha quedado dentro de la columna, se debe proceder a sacudir éste sujetándolo por su extremo inferior, provocando así una fractura de la columna de mercurio y la aparición del índice entre los trozos fracturados. Posteriormente, se sacude el termómetro sujetándolo por su parte superior, repitiendo esta operación hasta que el índice vuelva a situarse por encima de la columna de mercurio.

Normalmente, los observatorios meteorológicos disponen, junto a los termómetros registradores (termógrafos), y los termómetros de extremas, de este instrumental.

Psicrómetro

El psicrómetro es un instrumento meteorológico formado por un par de termómetros; uno seco (para obtener la temperatura del aire) y otro húmedo (que tiene el depósito recubierto con una muselina humedecida que se encuentra conectada a través de una mecha con un depósito de agua destilada), utilizándose para obtener el valor de la humedad relativa, la tensión del vapor y el punto de rocío, aplicando como apoyo la ayuda de una Tabla psicrométrica. Su funcionamiento es muy sencillo, pues consiste en que el agua empapada por la muselina se evapora y en este proceso se substrae calor al termómetro húmedo, plasmándose éste en un descenso de la temperatura. A través de la mecha, el agua evaporada es reemplazada continuamente, o lo que es lo mismo: al termómetro húmedo llega la misma cantidad de agua que se evapora. Asimismo, la velocidad de la evaporación (cantidad de agua evaporada) depende de la humedad relativa del aire, pues un aire saturado será imposible que admita más cantidad de vapor, mientras que si el aire es seco la evaporación será muy copiosa. Paralelamente, es de notar que el descenso de la temperatura depende de la humedad relativa del aire, aunque no existe proporcionalidad alguna entre ambas variables.

Como se ha indicado, el psicrómetro consta de dos termómetros, seco y húmedo, que se encuentran colgados en la vertical y de forma paralela a un soporte especial que los beneficia de una adecuada circulación del aire. El agua destilada se encuentra dentro de un largo tubo, ligeramente curvado y abierto por sus dos extremos El superior está tapado y sólo se abre para llenar el depósito de agua, mientras en el inferior la mecha de algodón penetra hasta la mitad del tubo.

Además, conviene tener mucha precaución con el estado de la muselina, pues si ésta se encuentra muy seca o húmeda se comenten errores de medición, en el sentido de que si está seca la evaporación es poco importante y, por ende, el descenso de la temperatura también lo es. Por el contrario, si está muy húmeda la temperatura del agua difiere poco de la del aire. En ambos casos, la diferencia de temperatura en ambos termómetros disminuye, siendo exagerada la humedad relativa del aire registrada por este procedimiento.

La observación se realiza tomando mediciones de temperatura de ambos termómetros, y se calcula la diferencia entre las dos lecturas. Conociendo el descenso de la temperatura, que es la diferencia entre ambos termómetros, y la temperatura del aire, que la facilita el termómetro seco, se obtendrá el valor de la humedad relativa del aire y la tensión del vapor a partir de la utilización de la tabla psicrométrica.

   

Aspiropsicrómetro de Assmann

Resulta obvio que la evaporación no depende solamente de las variables de temperatura y grado higrométrico del aire, sino también del viento. De este modo, el proceso de evaporación se acentúa en la medida que la velocidad del viento es mayor. Así, si el viento es fuerte después de haber prevalecido unas condiciones atmosféricas de elevada humedad ambiental, el vapor de agua será arrastrado, siendo este aire húmedo reemplazado por otro seco.

Para evitar que las observaciones realizadas con el psicrómetro estén determinadas por las condiciones de ventilación del instrumento meteorológico, se utiliza el aspiropsicrómetro, que se trata de un psicrómetro con termómetros ventilados. Este aparato consta de dos tubos de dobles paredes, las cuales resguardan el termómetro seco y húmedo del aire directo. Además, en su interior circula la corriente de aire provocada por un ventilador que es accionado por un aparato de relojería, al tiempo que ambos se encuentran niquelados con la finalidad de evitar la absorción del calor. A diferencia del psicrómetro, la muselina que envuelve al termómetro húmedo no se encuentra conectada con ningún depósito de agua destilada a través de la mecha, puesto que este instrumento tan sólo requiere que sea mojada por una pipeta momentos antes de realizar la medición.

Para su utilización se procede a dar cuerda al ventilador mientras se moja la muselina. Rápidamente, las temperaturas de ambos termómetros difieren, sobre todo la del termómetro mojado, que baja con celeridad. La lectura de la temperatura de ambos termómetros se realiza cuando la diferencia entre ellos es máxima. Las tablas usadas para el aspiropsicrómetro no son las mismas que para el psicrómetro, aunque pueden sustituirse en caso de apuro, ya que la diferencia de ventilación entre la garita y la corriente de aire de velocidad conocida del ventilador tampoco es muy grande.

Pluviómetro de Hellmann

El instrumento empleado para medir las precipitaciones es el pluviómetro. Los hay de diversos tipos y modelos, pero el más tradicional y usado de todos ellos es el de Hellmann, auspiciado y  homologado como instrumento prototipo desde Instituto Nacional de Meteorología. Su estructura es muy sencilla, pues consta de dos cuerpos perfectamente encajados entre sí. El primero es un vaso cilíndrico, de boca biselada y provisto de un embudo profundo que vierte el agua a una vasija situada en el segundo. El dispositivo de dobles paredes que resulta al quedar almacenada el agua entre la vasija y el segundo recipiente favorece, unido a la estrechez de la boca del embudo, que toda el agua vertida se conserve prácticamente sin evaporar. Además, el pluviómetro está pintado de blanco, lo que inhibe la absorción de la radiación solar incidente sobre él.

Probeta pluviométrica

Para obtener una medición correcta del agua recogida por el pluviómetro de Hellmann se utiliza una probeta perfectamente graduada en función de la superficie de la boca de aquél. Ésta tiene un área de 200 cm2, de ahí que 20 cm3 sean equivalentes a un milímetro de precipitación. En las tareas de observación se utiliza una probeta de fondo cónico graduada en milítremos y décimas de milímetros naturales.

Pluviógrafos. Pluviógrafo de intensidad o diario y pluviógrafo semanal

Con objeto de obtener un registro continuo y automático de la precipitación que permita determinar sus casuística temporal, así como su intensidad y volumen total precipitado, se utilizan los pluviómetros registradores o pluviógrafos. Se trata de pluviómetros conectados a un sistema de inscripción que mediante una plumilla van dibujando en una banda o pluviograma milimetrada la lluvia caída. El Laboratorio de Climatología dispone de dos pluviógrafos, uno semanal (cada salto de marca inscrito en la banda corresponde a 0’5 mm) y otro diario o de intensidad (0’2 mm por cada salto en el pluviograma).

   
Instrumentos externos de captación de la precipitación



Aparataje de registro interno de los datos de precipitación

Anemocinemógrafo

El anemocinemógrafo es un instrumento de uso meteorológico que se utiliza para obtener un registro continuo de la dirección, recorrido y velocidad del viento. Se trata, en sí, de un anemocinemómetro cuyo vástago de flotador se conecta a una plumilla entintada, lo que lo hace convertir en anemocinemógrafo. Éste se compone de un transmisor (constituido  por la rueda de cazoletas que funcionan como anemómetro de Robinson), una veleta, un anemómetro neumático y un receptor, situado por bajo del transmisor y que presenta dos plumillas conectadas a la veleta (dibujan la dirección del viento), una plumilla gobernada por el anemómetro de Robinson (dibuja el recorrido) y otra conectada al anemómetro neumático (registra la velocidad o ráfagas máximas de viento).

    
Detalle de la estructura de un anemocinemografo y de su banda de registro de la dirección e intensidad del flujo

Barógrafo de Richard

Para obtener un registro continuo de la presión atmosférica en un determinado punto de observación se utiliza el barógrafo. Este instrumento meteorológico está formado por varias cajitas de vacío soldadas entre sí por su parte central (dispuestas en batería) y denominadas cápsulas de Vidi. Estas cápsulas, en cuyo interior se ha realizado el vacío, son de paredes delgadas, herméticamente cerradas y provistas de un resorte para evitar que la presión las aplaste. Las variaciones de presión deforman las cápsulas, en el sentido de que si ésta aumenta las cajitas se contraen y toda la batería se acorta, mientras que si la presión atmosférica desciende se alarga. La plumilla entintada dibuja la tendencia barométrica sobre una banda o barograma, adosada a un tambor sincronizado por una aparato de relojería. El barograma, donde se inscriben las variaciones de la presión atmosférica, va acompañado de un sistema de coordenadas, donde el tiempo aparece en el eje de abscisas y la escala de unidades para la medición de la presión en el de ordenadas.

Además del ya mencionado, el aparataje tradicional de casuística analógica existente en el Laboratorio de Climatología del Instituto Universitario de la Universidad de Alicante, se completa con otra serie de instrumentos de uso aplicado a tareas de medición del flujo en jornadas de trabajo de campo (Anemómetro digital Windwatch y Anemómetro de mano Wind Wizard), un higrómetro convencional y otro pupular (o Fraile de Capucha, el cual, mediante la sensibilidad de un haz de cabellos o cuerda de guitarra, su sencillo mecanismo es capaz de “vaticinar” el tipo de tiempo previsible para las próximas horas), así como los no menos tradicionales medidores de presión atmosférica tales como el barómetro de mercurio y el barómetro aneroide o metálico.


Imagen de un girómetro popular (o “frailecillo”) como vivo ejemplo de la ancestral relación entre el tipo de tiempo y la humedad y temperatura del aire captada mediante métodos tradicionales